* Desarrolladores proyectan construir hasta 45 mil hogares en el Estado de México entre 2026 y 2029, mientras el reto será evitar que la expansión inmobiliaria agrave problemas de movilidad, agua y servicios……
Por Karina Rocha
El Estado de México se prepara para recibir una de las mayores inversiones inmobiliarias de los próximos años, empresas desarrolladoras proyectan destinar alrededor de 100 mil millones de pesos entre 2026 y 2029 para construir hasta 45 mil viviendas, una apuesta que podría convertirse en un importante motor económico para la entidad, pero que también obligará a garantizar que el crecimiento habitacional avance acompañado de infraestructura, movilidad, agua y servicios públicos.
Las inversiones serán completamente privadas y forman parte de los proyectos contemplados por empresas afiliadas a la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda Valle de México, que observan mejores condiciones para desarrollar nuevos conjuntos habitacionales en territorio mexiquense.
La expectativa del sector está relacionada con una mayor apertura de las autoridades estatales hacia la inversión inmobiliaria y con la simplificación de procedimientos administrativos que durante años fueron considerados uno de los principales obstáculos para desarrollar proyectos.
El tamaño de la inversión resulta significativo, 100 mil millones de pesos distribuidos entre aproximadamente 45 mil viviendas representarían un promedio superior a 2.2 millones de pesos de inversión por unidad, aunque esto no significa necesariamente que ése será su precio comercial, pues el monto global involucra terrenos, urbanización, infraestructura, construcción y diferentes segmentos habitacionales.
Crece la cartera inmobiliaria
Las señales de recuperación comienzan a reflejarse en la producción habitacional, entre enero y julio de 2026 se construyeron 5 mil 182 viviendas en el Estado de México, frente a 4 mil 301 registradas durante el mismo periodo de 2025.
La diferencia representa 881 viviendas adicionales y un crecimiento aproximado de 20.5 por ciento, comportamiento que anticipa una mayor actividad del sector durante los próximos años.
Más importante todavía resulta la cartera de proyectos, durante los primeros siete meses de este año fueron registradas alrededor de 49 mil viviendas que podrían construirse en el corto y mediano plazo, volumen que muestra el interés de los desarrolladores por recuperar presencia en una entidad que concentra uno de los mercados habitacionales más grandes del país.
El Gobierno estatal ha impulsado modificaciones para acelerar la autorización de inversiones, entre ellas el Sistema de Evaluación de Impacto Estatal 2.0 y la plataforma digital Pulsar, herramientas con las que se pretende disminuir trámites, evitar requisitos duplicados y concentrar procedimientos mediante una ventanilla única.
La meta es reducir hasta 42 días hábiles los tiempos relacionados con la Evaluación de Impacto Estatal, una modificación importante para una industria donde los retrasos administrativos pueden incrementar considerablemente los costos de cada proyecto.
Sin embargo, agilizar permisos solamente representa una parte del desafío, porque la velocidad administrativa tendrá que acompañarse de evaluaciones rigurosas que garanticen que cada desarrollo resulte viable y no termine trasladando posteriormente sus impactos a los municipios.
Vivienda dentro de las ciudades
Una parte importante de la estrategia estará enfocada en vivienda media, mientras los programas públicos de Vivienda para el Bienestar buscarán atender principalmente a familias cuyos ingresos dificultan acceder al mercado inmobiliario tradicional.
Pero los desarrolladores también han colocado sobre la mesa un cambio de modelo, construir más vivienda dentro de las ciudades consolidadas y disminuir la expansión hacia zonas cada vez más alejadas.
La propuesta considera municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Toluca, Coacalco, Cuautitlán y Naucalpan, donde existen áreas urbanizadas que podrían aprovecharse mediante esquemas de redensificación.
Este planteamiento pretende utilizar infraestructura, vialidades, transporte, equipamiento y servicios existentes, en lugar de continuar extendiendo las manchas urbanas hacia periferias donde posteriormente resulta necesario llevar agua potable, drenaje, escuelas, transporte y seguridad.
La redensificación, sin embargo, tampoco puede realizarse indiscriminadamente, aumentar el número de habitantes dentro de zonas consolidadas implica determinar previamente si las redes hidráulicas, drenajes, vialidades y sistemas de transporte tienen capacidad suficiente para soportar una mayor demanda.
El desafío será crecer con orden
El Estado de México enfrenta una enorme necesidad habitacional derivada de su población, crecimiento urbano y formación permanente de nuevos hogares, por lo que una inversión privada de 100 mil millones de pesos representa una oportunidad para generar vivienda, empleos y actividad económica.
La industria trabaja además con autoridades estatales y el Congreso mexiquense para revisar disposiciones urbanas y eventualmente modificar normas que faciliten proyectos habitacionales dentro de ciudades centrales y no únicamente en municipios emergentes.
El desafío estará en encontrar un equilibrio entre simplificación y vigilancia, facilitar inversiones no deberá significar relajar las obligaciones de los desarrolladores ni reducir controles sobre impactos urbanos, ambientales y sociales.
Durante décadas, distintas regiones mexiquenses experimentaron expan siones habitacionales que llevaron miles de casas hacia zonas alejadas de centros laborales, algunas con transporte insuficiente, largos tiempos de traslado y servicios públicos sometidos a fuertes presiones.
La nueva etapa inmobiliaria tiene la posibilidad de evitar repetir ese modelo.
Los 45 mil hogares proyectados entre 2026 y 2029 pueden representar una oportunidad económica y social importante, pero su verdadero impacto dependerá menos de cuántas viviendas sean autorizadas y más de dónde, cómo y bajo qué condiciones sean construidas.
Porque una inversión de 100 mil millones de pesos puede transformar el mercado habitacional mexiquense, pero el crecimiento solamente será exitoso si las nuevas casas forman parte de ciudades funcionales y no se convierten, dentro de algunos años, en nuevos problemas urbanos que los gobiernos tengan que resolver.


