* Comuneros denuncian intimidaciones tras protestas en Ocoyoacac……
Por Edith Romero
La lucha por defender los bosques de Ocoyoacac ha escalado a un nivel preocupante, luego de que habitantes y representantes comunales denunciaran amenazas presuntamente realizadas por grupos vinculados a la tala clandestina que opera en la región, una situación que evidencia el creciente riesgo que enfrentan quienes buscan proteger uno de los principales pulmones naturales del centro del país.
El conflicto se desarrolla en una zona estratégica del llamado Bosque de Agua, una reserva forestal de aproximadamente 250 mil hectáreas ubicada entre la Ciudad de México, el Estado de México y Morelos, considerada fundamental para el abastecimiento hídrico del Valle de México, ya que aporta cerca del 70 por ciento del agua que consume esta región.
La preocupación de los habitantes se ha incrementado debido al avance de la explotación ilegal de madera, actividad que durante años ha provocado la pérdida de miles de hectáreas de bosque nativo, afectando ecosistemas completos, reduciendo la biodiversidad y poniendo en riesgo manantiales, cuerpos de agua y servicios ambientales esenciales para millones de personas.
El episodio más reciente ocurrió el pasado 15 de junio en San Pedro Atlapulco, donde pobladores decidieron manifestar su inconformidad ante la falta de resultados para frenar la devastación forestal, durante la protesta fueron incendiadas tres camionetas presuntamente relacionadas con actividades de tala ilegal sobre la carretera México-Toluca, a la altura de El Zarco.
Los comuneros aseguran que más de siete mil hectáreas de bosque enfrentan un riesgo crítico por la presencia de grupos dedicados a la extracción ilegal de madera, quienes además habrían respondido con actos de intimidación contra quienes participan en movilizaciones y denuncias públicas.
Entre las advertencias denunciadas destaca un mensaje en el que presuntamente se amenaza a los pobladores para que suspendan las protestas, advirtiendo consecuencias violentas si continúan interfiriendo con las actividades de los talamontes.
La problemática no se limita a Ocoyoacac, comunidades de Topilejo, Ajusco, Parres y diversas localidades de Morelos también han denunciado durante los últimos años la presencia de redes dedicadas a la explotación ilegal de recursos forestales, así como la operación de mecanismos que permiten incorporar madera de origen irregular a cadenas comerciales aparentemente legales.
Mientras la tala clandestina continúa avanzando, habitantes de la región exigen acciones contundentes para garantizar la protección de los bosques y la seguridad de quienes buscan defenderlos.


