Las dudas estaban puestas sobre Chicago por la ausencia de Caleb Williams, pero los Bears encontraron en Case Keenum la respuesta que necesitaban para dar la sorpresa. El veterano tomó los controles y comandó la victoria 27-7 sobre Philadelphia.
Keenum respondió a la confianza con una actuación de 247 yardas por pase, dos touchdowns por aire y otro más por tierra, para convertirse en la figura de una noche en la que Chicago dominó a Philadelphia de principio a fin.
El quarterback de 38 años llegó al encuentro con la responsabilidad de cubrir la baja de Williams, quien quedó fuera después de sufrir una lesión muscular en el duelo de la semana anterior ante Minnesota.
Pero el triunfo de Chicago no se explicó solamente por su ataque. La defensa de los Bears también apareció en momentos determinantes, con dos intercepciones y dos capturas que frenaron los intentos de reacción de los Eagles.
Una de esas intercepciones llegó cuando Philadelphia amenazaba con acercarse en la zona roja de Chicago. La defensa local logró quedarse con el balón y evitó que los Eagles transformaran una de sus oportunidades más peligrosas en puntos.
Philadelphia nunca encontró la respuesta ante el planteamiento de los Bears y terminó con apenas siete puntos. El ataque de los Eagles tampoco pudo aprovechar sus oportunidades y Chicago terminó celebrando una victoria contundente ante uno de los equipos que llegaba invicto.
Con este resultado, los Bears consiguieron apenas su segunda victoria sobre los Eagles en sus últimos ocho enfrentamientos, incluyendo partidos de temporada regular y playoffs.
La victoria también representó el primer triunfo de los Bears como locales sobre Philadelphia desde 2010. Más de una década después, Chicago volvió a derrotar a los Eagles en casa.


