* La aeronave adquirida por el Gobierno del Estado de México fue fabricada hace cuatro décadas y acumula 16 mil 989 horas de operación. Referencias internacionales colocan helicópteros UH-60A usados de generaciones similares muy por debajo del monto global anunciado por la administración estatal……
Por Karina Rocha
PARTE 1
La incorporación de un Black Hawk a la Secretaría de Seguridad del Estado de México fue presentada como una apuesta para fortalecer operaciones tácticas, rescate y combate de incendios, sin embargo, detrás de los 174 millones de pesos anunciados aparece una pregunta que todavía requiere una respuesta documental precisa, cuánto costó realmente el helicóptero y cuánto correspondió a equipamiento, mantenimiento, capacitación, importación y otros servicios incluidos en la operación.
El Black Hawk incorporado por el Gobierno del Estado de México a su flota de seguridad no es una aeronave nueva, corresponde a un Sikorsky UH-60A fabricado en 1985, identificado con el número de serie militar 85-24441 y número de construcción 70-930, anteriormente utilizó la matrícula estadounidense N60A y registra antecedentes de servicio en el Ejército de Estados Unidos.
Antes de llegar a territorio mexiquense acumulaba aproximadamente 16 mil 989 horas de operación, una cifra que por sí misma no determina si el helicóptero puede o no continuar prestando servicio, pero sí vuelve indispensable conocer las condiciones reales de motores, transmisión, rotor principal, rotor de cola y demás componentes sometidos a límites de vida útil.
Una aeronave con cuatro décadas encima
Que el aparato haya sido construido hace 41 años no significa automáticamente que sea inseguro, aeronaves militares de este tipo pueden continuar operando durante décadas cuando reciben mantenimiento adecuado, sustitución de componentes, inspecciones mayores y modernizaciones, sin embargo, cuando se comprometen recursos públicos por alrededor de 174 millones de pesos la exigencia de transparencia debe ser proporcional al tamaño de la inversión.
La autoridad estatal tendría que detallar qué trabajos de reconstrucción recibió el Black Hawk antes de ser adquirido, cuáles de sus componentes fueron sustituidos, cuántas horas útiles conservan sus motores y sistemas principales, cuándo recibió sus últimas inspecciones mayores y cuál era su valor comercial al momento de concretarse la operación.
El monto también ha cambiado en el discurso público, cuando la aeronave fue presentada el 22 de junio se habló de una inversión cercana a 170 millones de pesos, posteriormente el secretario de Seguridad, Cristóbal Castañeda Camarillo, ubicó la cifra aproximadamente en 174 millones.
La explicación oficial sostiene que esos 174 millones no corresponden exclusivamente al precio del helicóptero, sino a un paquete que incluye otros conceptos relacionados con su puesta en operación, precisamente ahí se encuentra una de las principales interrogantes.
¿Cuánto costó realmente el Black Hawk?
Si los 174 millones representan una operación integral, resulta necesario conocer cuánto se pagó exclusivamente por la aeronave, cuánto se destinó a equipamiento adicional, capacitación, certificaciones, importación, mantenimiento, refacciones, garantías y cualquier otro concepto incluido.
Sin ese desglose tampoco puede sostenerse automáticamente que existió un sobreprecio, pero resulta igualmente imposible comprobar que el Estado obtuvo condiciones económicamente convenientes.
Las referencias disponibles en el mercado internacional permiten dimensionar la discusión, un UH-60A fabricado en 1986 y con aproximadamente 4 mil 750 horas de vuelo fue reportado comercialmente en 2 millones 650 mil dólares, equivalentes aproximadamente a 46.9 millones de pesos al tipo de cambio utilizado en la comparación.
Otro Black Hawk UH-60A fabricado precisamente en 1985 apareció en venta en Estados Unidos con unas 8 mil 146 horas, cabina digital y equipamiento avanzado, aunque su vendedor no hizo público el precio.
El aparato adquirido para el Estado de México acumula casi 17 mil horas, más del doble de las registradas por aquel helicóptero de 1985 y más de tres veces las del ejemplar de 1986 comercializado en 2.65 millones de dólares.
Las horas de vuelo no fijan por sí solas el precio, porque influyen aviónica, modernizaciones, motores, inspecciones, certificaciones y vida remanente de componentes, pero constituyen uno de los elementos esenciales para establecer el valor de una aeronave usada.
Tomando como referencia operaciones comerciales conocidas, una banda meramente orientativa para un UH-60A de esta generación podría ubicarse entre 2.5 y 3.5 millones de dólares, aproximadamente entre 44 y 62 millones de pesos, incluso una valoración de 4 millones de dólares representaría cerca de 71 millones de pesos, mientras 5 millones equivaldrían aproximadamente a 88.5 millones.
Si sólo como ejercicio comparativo se utilizara un valor cercano a 3 millones de dólares, unos 53 millones de pesos, quedarían aproximadamente 121 millones entre esa referencia hipotética y los 174 millones anunciados por el gobierno estatal.
Esa diferencia tendría que estar plenamente sustentada en modernización, equipamiento, mantenimiento, capacitación, certificaciones, impuestos, importación, refacciones, garantías y servicios adicionales.
Existe además una pieza que sigue faltando, el anuncio comercial correspondiente al propio N60A no mostraba un precio público, el vendedor solicitaba contacto directo para proporcionar una cotización, por lo que no puede conocerse mediante esa publicación cuánto pedía originalmente la empresa estadounidense por el helicóptero que finalmente llegó al Estado de México.
La discusión, por tanto, no debe concentrarse únicamente en la edad de la aeronave, el punto central es conocer cuánto valía realmente antes de llegar a México y cómo una operación que involucra un aparato de 1985 y casi 17 mil horas terminó integrada dentro de un paquete de aproximadamente 174 millones de pesos.


