* Empresarios exigen una estrategia permanente y advierten que los operativos intermitentes han sido insuficientes para contener el ambulantaje y demandan una estrategia permanente que proteja al comercio formal y ordene el espacio público……
Por Mireya Álvarez
El crecimiento del comercio ambulante en el primer cuadro de Toluca encendió nuevamente las alertas entre el sector empresarial, que demandó a los gobiernos municipal y estatal dejar atrás los operativos intermitentes y establecer una estrategia permanente para ordenar las calles, particularmente ante el incremento de actividad comercial que generan las fiestas patrias, el regreso a clases y las próximas temporadas de alta afluencia.
En entrevistas por separado, el presidente de la CANACO-SERVyTUR Valle de Toluca, Fernando Reyes Muñoz, y el presidente del Patronato Pro Centro Histórico de Toluca, James Edward Marín Noriega, coincidieron en que el comercio informal representa una afectación creciente para los establecimientos formales y para la imagen urbana de la capital mexiquense.
Reyes Muñoz señaló que el problema requiere una intervención coordinada entre autoridades municipales y estatales, pues los operativos que se realizan actualmente no han conseguido contener la instalación de vendedores en las calles y banquetas.
El presidente de la CANACO explicó que el fenómeno se ha convertido en una dinámica cotidiana; los comerciantes son retirados durante determinadas horas, pero regresan posteriormente porque conocen los horarios de los operativos; por ello, consideró necesario modificar la estrategia y mantener presencia permanente de la autoridad en las zonas donde se concentra el comercio informal.
“No necesitamos un operativo que esté de manera intermitente, necesitamos que esté la presencia de la autoridad de manera constante”, planteó.
El dirigente empresarial advirtió que la afectación alcanza prácticamente a todos los sectores comerciales, debido a que los vendedores informales ajustan su actividad de acuerdo con las temporadas de mayor demanda, como septiembre, Navidad, Día de Reyes y el regreso a clases.
Aunque reconoció que el ambulantaje no es un fenómeno exclusivo de Toluca, destacó que la presencia de vendedores en zonas comerciales representa una competencia directa para los establecimientos que cumplen con obligaciones fiscales, laborales y administrativas.
Entre los principales puntos donde se concentra esta problemática mencionó el entorno de la Terminal de Toluca y algunas avenidas comerciales, entre ellas Adolfo López Mateos, donde la actividad informal termina disputando al comercio establecido los mismos mercados y espacios de mayor afluencia.
Por su parte, James Edward Marín Noriega fue más crítico al cuestionar la permanencia del ambulantaje y señalar que resulta difícil explicar su magnitud sin investigar posibles actos de corrupción detrás de la ocupación del espacio público.
El presidente del Patronato Pro Centro Histórico sostuvo que tienen identificados al menos 40 vendedores dentro del primer cuadro de la ciudad, aunque consideró que la cifra podría ser mayor, y cuestionó que una cantidad tan importante de comerciantes pueda instalarse cotidianamente sin que las autoridades tengan conocimiento.
Marín Noriega también puso sobre la mesa la existencia de personas que, según dijo, manejan múltiples puestos; como ejemplo, mencionó el caso de vendedores de elotes que tendrían hasta 10 puntos de venta distribuidos en el Centro, situación que, desde su perspectiva, prácticamente los convierte en una microempresa, pero fuera de la formalidad.
A ello se suma, dijo, la diversidad de productos que actualmente pueden encontrarse en las calles. En fines de semana, particularmente sobre Hidalgo, entre Juárez y Bravo, se comercializan desde ropa interior, controles y pilas hasta churros, elotes, esquites, juguetes y flores.
El empresario cuestionó además el contraste entre esta situación y los esfuerzos de los comerciantes establecidos por mejorar la imagen del Centro Histórico, ante lo cual señaló que empresarios han invertido recursos importantes en renovar anuncios, letreros y pintura de sus establecimientos, pero posteriormente encuentran puestos ambulantes frente a sus negocios que incluso dificultan el tránsito peatonal.
Ambos dirigentes coincidieron, sin embargo, en que la solución no debe limitarse a retirar vendedores mediante operativos. Reyes Muñoz propuso entender las causas del fenómeno y generar mecanismos que permitan incorporar gradualmente a los comerciantes informales a la economía formal, destacando los beneficios de contar con seguridad social, pensión y posibilidades de crecimiento.
Marín Noriega, por su parte, planteó tomar como referencia la “Feria del Alfeñique” para establecer reglas claras; determinar un número de comerciantes, definir temporalidades, transparentar los cobros y establecer mecanismos de rotación cuando el espacio sea insuficiente.
El llamado empresarial es, finalmente, a construir una política que permita ordenar el comercio en vía pública sin criminalizar a los vendedores, pero que también proteja al comercio establecido, la inversión privada y la imagen urbana de Toluca.


