CAMBIANDO DE TEMA

Mario Delgado y sus expedientes pendientes

Por Karina A. Rocha Priego

Mario Delgado Carrillo tiene una extraordinaria capacidad para sobrevivir políticamente, aun cuando los problemas cambian, las acusaciones se acumulan, aparecen nuevos expedientes, desaparecen otros de la conversación pública y, mientras tanto, él permanece.

Primero, como operador político; después, como dirigente nacional de Morena, y ahora como secretario de Educación Pública, Delgado ha conseguido transitar por posiciones estratégicas del poder sin que algunas de las controversias más delicadas alrededor de su trayectoria hayan terminado de aclararse, pero, 2026, parece empeñado en recordárselas.

Uno de los asuntos más recientes tiene que ver precisamente con los años en que encabezó Morena.

Una investigación publicada este año documentó que el partido utilizó la infraestructura de Financiera para el Bienestar para dispersar cientos de miles de pagos clasificados como “apoyos sociales”, el esquema funcionó durante la presidencia partidista de Delgado y posteriormente continuó bajo la siguiente dirigencia y, de acuerdo con la investigación, fueron más de 252 mil pagos.

Políticamente resulta inevitable preguntarle al hombre que encabezaba Morena qué eran aquellos apoyos, quién decidió entregarlos, quiénes fueron los beneficiarios y por qué semejante mecanismo requiere ser explicado años después, y es que resulta demasiado cómodo ejercer el poder y posteriormente desconocer sus zonas oscuras.

El fantasma de Carmona

Hay además un apellido del que Mario Delgado difícilmente consigue desprenderse: Carmona. Durante 2026 volvieron a circular versiones periodísticas que colocaron al secretario de Educación dentro de investigaciones relacionadas con la denominada red de Sergio Carmona, empresario tamaulipeco asesinado en 2021 y señalado durante años por presuntas operaciones relacionadas con el contrabando de combustibles.

Las publicaciones han relacionado a personajes de Morena con un supuesto financiamiento político proveniente de aquella estructura y Delgado ha aparecido repetidamente entre los nombres mencionados.

Aquí también es indispensable establecer una diferencia: una publicación periodística o una acusación política no constituye una sentencia judicial.

Pero tampoco puede pretenderse que una acusación desaparezca simplemente porque transcurrieron los años.

Si las versiones son falsas, el Gobierno mexicano tendría que contribuir a esclarecerlas definitivamente, si existe alguna investigación, debe conocerse hasta dónde llegó, y si no existe absolutamente nada contra Delgado, también tendría que quedar establecido con claridad.

Lo que resulta políticamente insostenible es permanecer eternamente en ese cómodo territorio donde las acusaciones son suficientemente graves para generar escándalo, pero nunca suficientemente esclarecidas para cerrar el expediente.

Educación entre conflictos

Mientras esas sombras corresponden fundamentalmente a su pasado político, los problemas de la SEP pertenecen completamente a su presente.

Mario Delgado llegó a una Secretaría de Educación que necesitaba recuperar aprendizajes, fortalecer escuelas, atender el abandono escolar, mejorar infraestructura y reconstruir una relación extremadamente complicada con sectores del magisterio.

En cambio, durante 2026 terminó enfrentándose nuevamente con la CNTE, protestas, negociaciones interminables y fuertes cuestionamientos sobre las políticas educativas.

Hasta el calendario escolar terminó convertido en polémica cuando padres de familia y docentes cuestionaron modificaciones vinculadas, entre otros factores, con el Mundial de Futbol. Mientras tanto, México tiene enormes pendientes educativos.

Escuelas sin mantenimiento suficiente, planteles con carencias, estudiantes que necesitan recuperar aprendizajes y profesores mexicanos que durante años han reclamado mejores condiciones laborales.

Precisamente por eso llama poderosamente la atención la nueva iniciativa de Delgado quien, esta semana, recibió a Walter Baluja García, ministro de Educación Superior de Cuba, además de representantes diplomáticos de aquel país, y anunció el fortalecimiento de una alianza educativa entre México y Cuba. La cooperación contempla intercambio de docentes, investigadores y estudiantes y es aquí donde comienza otra discusión.

¿Maestros cubanos para México?

No se ha anunciado oficialmente una contratación masiva de profesores cubanos y sería incorrecto afirmar que ya está decidida, pero la posibilidad de que docentes provenientes de Cuba participen en programas educativos mexicanos merece una explicación muchísimo más amplia de la que hasta ahora se ha ofrecido.

¿Qué profesores vendrían?, ¿cuántos?, ¿para qué materias?, ¿durante cuánto tiempo?, ¿quién pagaría sus salarios o apoyos?, ¿recibiría directamente el dinero cada docente o existiría algún convenio económico con el Gobierno cubano?, ¿qué requisitos profesionales tendrían que acreditar en México? y, principalmente: ¿por qué necesita México importar profesores antes de garantizar oportunidades suficientes para sus propios docentes?.

México cuenta con normales, universidades pedagógicas y miles de profesionistas preparados para incorporarse al sistema educativo, mientras numerosos maestros mexicanos esperan plazas, mejores condiciones laborales, promociones o certeza profesional y, antes de abrir las puertas a cualquier esquema internacional, Mario Delgado debería explicar exactamente qué problema educativo mexicano pretende resolver con profesores extranjeros.

También debería aclarar si estamos hablando exclusivamente de intercambios académicos temporales o si el proyecto podría evolucionar hacia un esquema semejante al utilizado con personal cubano en otras áreas del Gobierno porque, estarán de acuerdo, las palabras importan, mucho más cuando detrás de palabras aparentemente inocentes como “cooperación”, “intercambio” o “alianza” eventualmente pueden aparecer contratos, recursos públicos y decisiones gubernamentales. Mario Delgado carga hoy con demasiadas preguntas.

Las de Morena y Finabien, las relacionadas con Sergio Carmona, las del conflicto magisterial, las de su desempeño al frente de la SEP y ahora las que provoca esta alianza educativa con Cuba.

Tal vez el secretario debería dedicar menos esfuerzo a abrir nuevos frentes y mucho más a cerrar correctamente los anteriores, porque en política sobrevivir a los escándalos no significa haberlos aclarado y Mario Delgado ha sobrevivido a muchos. Demasiados.

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