Por Karina A. Rocha Priego
Desde 2022 se sabía que Andrés Manuel López Obrador, expresidente de México y hoy “en el ojo del huracán”, le “prometió” la gubernatura del Estado de México a Delfina Gómez Álvarez.
Luego del “trueque” que López Obrador hiciera con el también expresidente Enrique Peña Nieto, se le hizo fácil “prometer que el Estado de México” sería para ella, “su amiga”, pero, entre dimes y diretes, escándalos y señalamientos contra Gómez Álvarez, empezando por su presunta enfermedad, es que, además, el cargo traería implícito ¡un guardián!: Horacio Duarte Olivares, quien también quería ser gobernador de la entidad, pero “primero los cuates”, luego “los leales”.
Para la gubernatura mexiquense, se hizo exactamente lo mismo que con Peña Nieto, los morenistas empezaron a sacar “la ropa sucia” del priista Alfredo del Mazo Maza, gobernador del Estado de México, misma que le fueron guardando para sacarla a relucir antes del proceso electoral y así fue.
La amenaza de que Del Mazo Maza fuera a dar a la cárcel iba en serio o, por lo menos, supieron usarla para sembrar “pánico” en el exgobernador quien, seguramente dio su palabra de entregar el Estado de México a Morena, cometiendo como “primer error” (sic) el ignorar a Ana Lilia Herrera Anzaldo como candidata a la gubernatura mexiquense, dando entrada a su “amiguita de la juventud” Alejandra del Moral, la “VALIENTE”, quien, por supuesto, cubría el perfil perfecto que requería la “pantomima” del proceso electoral y la sucesión gubernamental en la entidad mexiquense.
La operación para asegurar la victoria
La puesta en escena se armó. Mientras tanto, Horacio Duarte Olivares preparaba el terreno para que el proceso electoral “no se le fuera de las manos”. Ya traía la instrucción de López Obrador: Delfina Gómez tenía que ganar a como diera lugar, pues una cosa era “incrustar a la señora”, que Del Mazo Maza aceptara “el trato”, que Alejandra de Moral “aceptara del trato” -dicen, por más de 150 mdp- y lograr los votos necesarios a que el electorado en verdad saliera a votar a favor de la señora, lo cual estaba más que complicado.
Se dice que a Duarte Olivares le dieron la orden de “pagar lo que fuera necesario para ganar el Estado de México”, por lo que se dijo, fuerte y quedo, que el presupuesto que traía el que se convertiría en jefe de Campaña de Delfina Gómez, era de un billón de pesos (o más), y no se veía complicado, pues este, fue director de Aduanas por 2 años y cinco meses, aproximadamente, tiempo suficiente para recaudar esa cantidad si consideramos que, ser director de Aduanas, es el “negocio del siglo de cualquiera”, sobre todo, queridos lectores, cuando fue en los tiempos de mayor auge del huachicol en México. ¡Ojo!.
Y bueno, se vino lo que ya todos sabemos, en 2023, Delfina Gómez “ganó las elecciones” para gobernadora del Estado de México. Alejandra del Moral se dio a la tarea de “vomitar sobre el PRI” de tal manera que resultó “aborrecida” por la militancia y dirigencia priista, tanto local como nacional pero, comentan, ¡se fue con sus buenos milloncitos! y un cargo “pinchurriento” en el Gobierno Federal. ¡Bravo por Del Moral!, los priistas mexiquenses “todavía no olvidan”.
El secretario que nunca se separó de la gobernadora
Y, a partir del primer día de gobierno de Gómez Álvarez, Horacio Duarte llegó con ella y, desde entonces, ¡no se le ha despegado ni un segundo! Mañana, tarde y noche. Dicen que las instrucciones sobre Duarte Olivares eran claras: “no dejar sola, nunca, a ninguna hora, en ningún momento” a la gobernadora y así ha sido.
Claro, esta es la primera vez, en los 38 años que tiene en Diario Amanecer la que esta escribe, habiendo pasado por Palacio de Gobierno al menos ocho gobernadores que, un secretario general de Gobierno se convirtiera en “dama de compañía”, cuando la función de un secretario general es tanto como la de un “vicegobernador”, o sea, las funciones que no pudiera cumplir la gobernadora, las haría él, Duarte Olivares, pero ¡cada quien por su lado! y no ha sido así.
Imagínese usted, querido lector, ser vigilada durante las 24 horas del día esta mujer, por un sujeto que añora su cargo, envidia su cargo, se cree merecedor absoluto de ese cargo, pero que la instrucción “del jefe” fuera tan clara como “todo el día, a toda hora, andar tras de ella”.
Los gritos que encendieron las alarmas en Palacio
Esta situación, además de dejar en desventaja a los mexiquenses -por no contar con un encargado de la Seguridad Interna del Estado de México-, seguramente ya hartó a Delfina Gómez, sobre todo en estos momentos que la señora se siente “en los cuernos de la luna” que, dicen, Delfina y Duarte ya se agarraron ¡de la greña! Comentan que los gritos entre uno y otro se escuchaban hasta el otro lado de palacio, esto desde la oficina de la gobernadora, donde la situación se tornó más que tensa, pero lo más preocupante, fue el “veneno” que lanzó Duarte Olivares sobre la gobernadora al salir de su oficina “… pues tendrás que hacer -Delfina- lo que ordene el “presidente” (sic) López Obrador”, como amenaza y haciéndole ver que ella ¡no es la gobernadora!, seguramente “lo es Duarte” por “orden de López Obrador”.
Como sea, luego de que se diera a conocer este conflicto entre ambos funcionarios públicos, se han encendido las alarmas preguntándose ¿Quién gobierna realmente al Estado de México?.
La salida de Duarte y la batalla por el futuro político
Ahora viene lo bueno. Resulta que Horacio Duarte Olivares, secretario general de Gobierno del Estado de México, “guarura de élite” de la gobernadora Delfina Gómez, dejará el cargo en breve.
Tal vez ese fue el conflicto que escenificaron hace unos días ambos políticos: la renuncia inminente de Duarte Olivares al cargo que ahora ostenta.
Y es que, luego de que en las últimas semanas se han dado diversos cambios en el Gabinete de Delfina Gómez, inspirados la mayoría por la búsqueda de un nuevo cargo político, es que, al parecer, al secretario general de Gobierno le “conviene” hacer lo mismo, por lo que, supuestamente, este irá en busca de una diputación federal.
No, perdón, no buscará, se perfila -asimismo- como el “número tres” en la lista de plurinominales para el Congreso de la Unión, sabedor, tal vez, de que ¡no ganaría la contienda!
Pero, ¿será que en verdad buscará la gubernatura del Estado de México? o ¿será que busca protegerse con el fuero que le daría una diputación federal, tras haber sido vinculado, en varias ocasiones, con una red de huachicol?.
Como sea, Duarte Olivares no tarda en dejar la Secretaría General de Gobierno, él ya se ve como diputado federal ¡plurinominal! -de esos que quieren desaparecer con la reforma electoral-, de ahí podría venir el choque entre Delfina y Horacio, aunque habría que indagar más a fondo.
Por cierto, hay quienes calificarían a Duarte Olivares como “desleal a Delfina Gómez”, pero no se equivoquen, nunca ha sido leal a Delfina, su lealtad huele a López Obrador, nada más.
Su cargo como secretario general de Gobierno, fue “una chambita” impuesta por “su jefe” para cuidar a la todavía gobernadora del Estado de México…


