Mario Delgado durante la conferencia de prensa matutina dio un anuncio de alto impacto político y educativo. Frente a los medios, el funcionario oficializó lo que representa un cambio de paradigma en la administración educativa: la apertura de una consulta masiva para reformar la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), otorgando, de facto, la capacidad de decisión final a los docentes de todo el país.
El anuncio no es fortuito, sino que responde directamente al compromiso número 27 de los 100 presentados por la actual administración ante la nación. Delgado subrayó que, durante los recorridos de campaña, la demanda más recurrente por parte de los profesores fue la transformación radical de la USICAMM.
A pesar de que el proceso aún se encuentra en etapa de diálogo, el funcionario enfatizó que existe una “voluntad de diálogo permanente” con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), con quienes se han sostenido ya cuatro reuniones técnicas. La estrategia del Gobierno de México es clara: no se trata de imponer un modelo desde el escritorio, sino de construirlo a partir de las vivencias reales del magisterio.
El planteamiento de Delgado es ambicioso: una consulta “escuela por escuela, maestro por maestro”. El funcionario informó que este ejercicio se llevará a cabo durante el periodo previo al inicio del ciclo escolar, en agosto, cuando los docentes regresan a las aulas una semana antes que los alumnos para preparar el calendario lectivo.
Para asegurar la transparencia del proceso, el gobierno ha invitado a los docentes a participar activamente en el diseño de esta nueva iniciativa, incluso mediante mesas técnicas integradas por sus propios asesores legales. La intención es evitar que la reforma sea resultado exclusivo de una élite sindical o gubernamental, garantizando que prevalezcan los derechos laborales, la transparencia y la meritocracia real.
Uno de los puntos más enfáticos del discurso de Mario Delgado fue el rechazo absoluto a los vicios que, según argumentó, permearon el sistema educativo durante décadas. El funcionario fue tajante al señalar que bajo ninguna circunstancia se permitirá el retorno de prácticas de corrupción, amiguismo, nepotismo, influyentismo o la venta de plazas.
Delgado realizó una “amplísima exposición” sobre la evolución histórica del marco jurídico, desde 1946 hasta la actualidad, resaltando los cambios en el apartado B del artículo 123 constitucional y las reformas educativas previas. Con esta narrativa, busca legitimar la actual propuesta como una evolución necesaria que pone, por encima de todo, el bienestar del maestro que está “frente a grupo”.
La reforma de la USICAMM no es un tema menor; es la columna vertebral de la carrera magisterial en México. Al delegar la capacidad de decisión a las bases, el Gobierno de México intenta desactivar las tensiones constantes con los gremios docentes y, al mismo tiempo, busca una validación democrática para su política educativa.
El llamado de Delgado a los docentes es claro: “No podemos quedarnos nada más escuchando a un grupo de maestros”. El gobierno insiste en que, dado el impacto directo de esta reforma en la vida diaria de los docentes, es imperativo que sea el gremio en su conjunto quien defina el rumbo.
Este ejercicio de consulta, sumado al contexto de un evento global como el Mundial de Fútbol, coloca al gobierno en una posición de visibilidad máxima. Queda por ver si esta estrategia logrará la cohesión esperada con la CNTE y otros sindicatos, o si la complejidad de las demandas magisteriales resultará en un desafío más profundo de lo que las mesas técnicas logren resolver en los meses venideros.


