* Fallecen más de 40 personas al día por enfermedades del corazón, cifra que refleja la necesidad de fortalecer la prevención, el diagnóstico oportuno y la atención integral……
Por Martha Romero
El Estado de México se mantiene como la entidad con el mayor número de defunciones por enfermedades cardiovasculares en el país, con un promedio superior a 40 fallecimientos diarios por padecimientos del corazón, cifra que evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, diagnóstico oportuno y atención médica integral.
Señaló lo anterior la diputada Jennifer González López, presidenta de la comisión de Salud, Asistencia y Bienestar Social, quien advirtió que las enfermedades cardiovasculares representan actualmente el principal reto de salud pública por su alta mortalidad, las secuelas que generan y el impacto económico que provocan tanto en las familias como en las instituciones de salud.
Resaltó que datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante 2024 las enfermedades del corazón fueron la principal causa de muerte en territorio mexiquense, con 12 mil 249 defunciones, superando a la diabetes mellitus y a los tumores malignos, cifras preliminares que muestran que esta tendencia continúo en 2025.
A nivel nacional, dijo, las enfermedades cardiovasculares ocasionan alrededor de 200 mil muertes cada año, lo que equivale a tres de cada diez fallecimientos registrados en México, siendo el infarto agudo al miocardio y las cardiopatías isquémicas las principales causas.
Destacó que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 80 por ciento de las muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares podrían evitarse mediante la detección oportuna de factores de riesgo y la adopción de estilos de vida saludables.
González López explicó que el aumento de estos padecimientos está relacionado con la alta prevalencia de obesidad, sobrepeso, diabetes, hipertensión arterial, dislipidemias, enfermedad renal crónica, tabaquismo y consumo de vapeadores, además de hábitos como el sedentarismo, la alimentación rica en productos ultraprocesados, el estrés crónico y la falta de descanso.
Añadió que las enfermedades cardiovasculares no solo representan la principal causa de muerte, sino también una de las principales causas de discapacidad permanente, pérdida de productividad laboral y empobrecimiento de las familias debido a los elevados gastos médicos derivados de su atención.
Alertó que uno de los principales desafíos es el desconocimiento de los factores de riesgo entre la población, pues de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) cerca del 43 por ciento de los adultos con hipertensión desconocen que padecen esta enfermedad, lo que incrementa el riesgo de sufrir infartos, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal o eventos cerebrovasculares.
Por ello, exhortó a la población a acudir de inmediato a los servicios médicos ante síntomas como dolor intenso u opresión en el pecho, dolor que se extiende al brazo izquierdo, cuello, mandíbula o espalda, dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas, vómito, mareo intenso o pérdida del conocimiento.
Sostuvo que la prevención debe comenzar desde la infancia mediante políticas públicas que fomenten hábitos saludables en escuelas, hogares y centros de trabajo, como una alimentación balanceada, actividad física regular, evitar el consumo de tabaco, vapeadores y alcohol, dormir adecuadamente, controlar el estrés, además de vigilar de forma periódica la presión arterial, glucosa, colesterol y peso corporal.
Finalmente, reiteró su compromiso de impulsar desde el Congreso Mexiquense políticas públicas enfocadas en fortalecer la prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento integral de las enfermedades cardiovasculares, así como campañas permanentes de educación para la salud y estrategias comunitarias que contribuyan a reducir la mortalidad por estos padecimientos.


