* Morena mantiene la ventaja territorial rumbo a 2027, mientras PAN defiende sus principales bastiones, PRI busca recuperar espacios y las alianzas comienzan a perfilarse como factor decisivo……
Por Karina Rocha
El Estado de México comienza a entrar en la ruta de las elecciones de 2027 con un escenario político marcado por el predominio territorial de Morena, la resistencia del PAN en municipios estratégicos y un PRI que enfrenta el desafío de recuperar parte del terreno perdido durante los últimos procesos electorales, aunque todavía falta prácticamente un año para acudir a las urnas y las candidaturas permanecen sin definirse, las tendencias disponibles permiten identificar dónde se encuentran actualmente las principales fortalezas y debilidades de cada fuerza política.
A diferencia de otras entidades que renovarán gubernatura, en territorio mexiquense no estará en juego el Poder Ejecutivo estatal, pero la elección tendrá enorme relevancia porque serán renovados los 125 ayuntamientos y las 75 diputaciones del Congreso local, 45 de mayoría relativa y 30 de representación proporcional, además de coincidir con la renovación de la Cámara de Diputados federal.
La magnitud de la contienda se explica por un padrón superior a 13 millones de ciudadanos y por el peso político, económico y poblacional de municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan, Toluca, Tlalnepantla, Chimal-huacán, Cuautitlán Izcalli, Tecámac, Atizapán de Zaragoza, Metepec y Huixquilu-can, controlar estas demarcaciones no solamente significa administrar territorios donde viven millones de personas, sino construir estructuras que tendrán importancia para la siguiente disputa por la gubernatura.
Morena comienza adelante
Las tendencias conocidas durante 2026 colocan a Morena como la fuerza con mayor presencia entre los principales municipios mexiquenses, en ejercicios realizados sobre 16 demarcaciones estratégicas, el partido llegó a encabezar 14 durante mayo y posteriormente 13 en junio, mientras el PAN pasó de dos a tres municipios.
La modificación parece pequeña, pero demuestra que el mapa todavía puede moverse antes del inicio formal de las campañas.
Morena encuentra su principal fortaleza en municipios metropolitanos y particularmente en el oriente, donde registra niveles de intención de voto que en algunos casos rondan o superan 40 por ciento, Ecatepec aparece alrededor de 46 por ciento, Nezahualcóyotl supera 45, Chalco se aproxima a ese nivel, Ixtapaluca ronda 44, Tecámac supera 42 y Chimalhuacán se mantiene aproximadamente en 40 por ciento.
Conservar este corredor permitiría al partido mantener una enorme reserva electoral para disputar simultáneamente presidencias municipales, diputaciones locales y posiciones federales, pero también demostrar que sus victorias recientes consiguieron transformarse en estructuras territoriales permanentes.
PAN defiende sus bastiones
El predominio morenista encuentra una realidad distinta en Huixquilucan y Metepec, municipios que permanecen como las principales fortalezas de Acción Nacional.
Huixquilucan presenta la diferencia más considerable, el PAN registra niveles cercanos a 45 por ciento frente a Morena alrededor de 25 por ciento, una distancia aproximada de 20 puntos que convertiría una eventual alternancia en una tarea especialmente complicada.
Metepec representa el segundo bastión, ahí Acción Nacional se encuentra aproximadamente en 37 por ciento frente a 23 por ciento de Morena, mientras el PRI conserva alrededor de 13 por ciento y Movimiento Ciudadano permanece debajo de diez por ciento.
Las tendencias otorgan al PAN una ventaja importante en ambas demarcaciones, aunque todavía falta conocer candidatos y determinar si las fuerzas opositoras competirán juntas o separadas.
Atizapán puede cambiar de manos
Atizapán de Zaragoza aparece como una de las principales batallas municipales de 2027, durante abril y mayo Morena figuraba ligeramente arriba del PAN, pero la diferencia se encontraba alrededor de un punto porcentual, para junio Acción Nacional pasó al primer lugar con aproximadamente 36 por ciento frente a 34 por ciento del partido guinda.
Una distancia cercana a dos puntos coloca la elección prácticamente abierta, cualquier modificación en la aprobación del gobierno municipal, selección de candidatos, participación electoral o estrategia de coaliciones puede alterar el resultado.
Atizapán demuestra además que la fortaleza de Morena no es uniforme en toda la zona metropolitana y que existen municipios donde Acción Nacional conserva posibilidades reales de crecimiento.
Naucalpan vuelve al radar
Naucalpan será otro territorio prioritario, Morena mantiene una ventaja cercana a diez puntos al ubicarse aproximadamente en 39 por ciento frente a 28 del PAN, mientras PRI y Movimiento Ciudadano aparecen más atrás.
Sin embargo, la historia electoral reciente demuestra que los habitantes de Naucalpan han cambiado de preferencia entre distintas fuerzas políticas.
Para el PAN, recuperar este municipio significaría mucho más que conquistar otro ayuntamiento, permitiría reconstruir parte del corredor político perdido en 2024 y demostrar que puede competir nuevamente contra Morena en territorios densamente poblados, para el partido guinda, conservarlo representaría confirmar que su avance consiguió consolidarse más allá de una sola elección.
Toluca, batalla estratégica
La capital mexiquense tendrá una importancia especial, Morena encabeza las tendencias con aproximadamente 33 por ciento, pero la fragmentación opositora abre un escenario diferente al observado en el oriente.
Acción Nacional ronda 20 por ciento, PRI se aproxima a 19 y Movimiento Ciudadano se encuentra cerca de diez por ciento, porcentajes que muestran un electorado mucho más dividido y convierten a Toluca en un territorio donde las alianzas podrían modificar considerablemente la competencia.
Morena recuperó la presidencia municipal en 2024 después de una administración priista y ahora deberá demostrar si puede conservar la capital durante una elección intermedia, mientras el PRI tendrá que intentar reconstruirse precisamente en una ciudad que durante décadas representó uno de sus principales centros políticos.
Una eventual alianza opositora podría reducir la diferencia, aunque sumar automáticamente los porcentajes de PAN y PRI resultaría equivocado porque los votos no necesariamente se transfieren íntegramente hacia un candidato común.
PRI enfrenta una prueba decisiva
Para el PRI, 2027 representa probablemente la prueba territorial más importante de su historia reciente en el Estado de México, después de perder la gubernatura en 2023 y numerosos municipios en 2024, llegará obligado a demostrar que conserva capacidad para competir y que no está condenado a convertirse en una fuerza secundaria dentro de eventuales coaliciones.
Las tendencias lo mantienen lejos del primer lugar en numerosos municipios estratégicos, aunque conserva porcentajes relevantes en territorios como Toluca y Chimalhuacán y dispone de estructuras locales construidas durante décadas.
Su dilema será decidir entre competir de manera independiente para reconstruir identidad o establecer acuerdos que incrementen sus posibilidades de recuperar gobiernos municipales, ir solo permitiría medir su verdadera fuerza, pero también podría fragmentar el voto opositor en municipios donde Morena no cuenta con mayoría absoluta.
MC quiere aprovechar el desgaste
Movimiento Ciudadano tampoco aparece actualmente como favorito para gobernar alguno de los grandes municipios considerados en las mediciones, pero registra porcentajes suficientes para convertirse en un actor relevante, particularmente en Nezahualcóyotl, Texcoco, Tlalnepantla y Toluca, donde se aproxima o supera diez por ciento.
Su oportunidad estará en atraer electores que no desean respaldar a Morena pero tampoco consideran al PAN o PRI como alternativa, especialmente jóvenes y sectores urbanos, aunque transformar esa intención en victorias municipales exigirá estructuras territoriales y candidatos competitivos.
En elecciones cerradas, una fuerza con alrededor de diez puntos puede terminar influyendo decisivamente en el resultado incluso sin posibilidades reales de ganar.
Verde y PT serán determinantes
PVEM y PT representan otra pieza del tablero, sus porcentajes individuales pueden parecer pequeños frente a Morena, PAN o PRI, pero adquieren mayor importancia cuando forman parte de una coalición.
Para Morena, conservar cohesionados a sus aliados representaría una ventaja importante, aunque las negociaciones podrían complicarse cuando llegue la distribución de candidaturas municipales y distritos.
Verde y PT buscarán ampliar sus propias posiciones y no solamente respaldar aspirantes morenistas, por lo que los acuerdos internos serán una de las primeras pruebas políticas del bloque oficialista.
Alianzas pueden cambiar el mapa
El escenario actual puede modificarse radicalmente cuando se defina cómo competirán los partidos, Morena deberá resolver su relación electoral con PVEM y PT, mientras PAN y PRI tendrán que determinar si reconstruyen acuerdos o buscan medir fuerzas de manera independiente.
Acción Nacional llega en una posición diferente a la de 2024, conservar Huixquilucan y Metepec, competir prácticamente al mismo nivel que Morena en Atizapán y mantener presencia considerable en Naucalpan le proporciona argumentos para intentar consolidarse como principal oposición.
Para el PRI, la decisión resulta más complicada, porque aceptar candidaturas comunes podría aumentar sus posibilidades de obtener triunfos, pero también profundizar la pérdida de identidad experimentada durante los últimos procesos electorales.
El Congreso, la otra disputa
Los ayuntamientos serán solamente una parte de la elección, las 75 diputaciones del Congreso mexiquense tendrán enorme importancia para definir el equilibrio político durante la segunda mitad de la administración estatal.
Morena buscará mantener una mayoría que facilite la aprobación de reformas, presupuestos y decisiones estratégicas, mientras la oposición intentará aumentar su representación para convertirse en contrapeso.
Los 45 distritos de mayoría relativa estarán estrechamente relacionados con el comportamiento electoral de las grandes zonas urbanas, mientras las 30 posiciones de representación proporcional permitirán mantener presencia legislativa a fuerzas con votación estatal significativa pero pocas victorias distritales.
2027 anticipará la sucesión
Más allá de presidencias municipales y diputaciones, la elección tendrá inevitablemente una lectura hacia 2029, cuando nuevamente estará en juego la gubernatura del Estado de México.
Quien consiga ampliar su presencia municipal en 2027 llegará dos años después con estructuras territoriales fortalecidas, cuadros políticos posicionados y mayor capacidad de movilización.
Morena parte con una ventaja evidente y mantiene particularmente sólido el corredor oriental, PAN conserva enclaves estratégicos y demuestra capacidad para disputar zonas metropolitanas, PRI intenta sobrevivir a la transformación del mapa político, Movimiento Ciudadano busca crecer como alternativa y PVEM y PT conservan un valor electoral que puede resultar decisivo mediante las alianzas.
La fotografía política de agosto de 2026 muestra un Estado de México predominantemente guinda, pero con bastiones azules resistentes y territorios donde ninguna fuerza puede considerar asegurado el triunfo.
Por ello, 2027 será mucho más que una elección intermedia, representará la primera gran oportunidad para determinar si Morena consiguió transformar sus victorias de 2023 y 2024 en una nueva hegemonía política mexiquense o si la oposición comienza a recuperar terreno, estará en juego el control de los municipios y del Congreso, pero también la construcción del mapa político desde el cual comenzará la siguiente batalla por el poder en el Estado de México.


