EDOMEX

Edomex gasta el doble en pantallas vacías que en buscar a los desaparecidos

Por Mireya Álvarez

La indignación tiene cifras claras en el Estado de México, mientras miles de madres caminan por la entidad rascando la tierra con las uñas para encontrar a sus hijos, el gobierno de Morena prefirió volcar el dinero público en reflectores efímeros y cemento al vapor. El veredicto del derroche es contundente; “se gasta casi el doble en transmitir partidos de fútbol que en la crisis humanitaria de las desapariciones”.

En conferencia de prensa, la dirigencia del PRI mexiquense, Cristina Ruíz Sandoval desnudó el contraste que mejor retrata la actual gestión, al indicar que hubo un “insultante despilfarro frente al dolor de las familias con el negocio del fútbol, donde 142.4 millones de pesos tirados en instalar pantallas gigantes en 14 sedes mundialistas. Un promedio de 10.1 millones por sitio que, irónicamente, hoy lucen desiertos y sin aficionados”.

Ruíz Sandoval, indicó que apenas 82 millones de pesos son asignados como presupuesto anual para la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de México.

“La pregunta es si estas eran las prioridades del Estado de México, mientras millones de pesos se destinaron a infraestructura temporal y transmisiones, miles de familias siguen esperando soluciones a problemas que enfrentan todos los días”, sentenció.

El escándalo del Mundial no se queda en las pantallas, la conectividad exprés hacia los estadios destapó una cloaca de adjudicaciones directas y obras sin terminar, donde con el pretexto de pavimentar la ruta mundialista desde los aeropuertos, el gobierno estatal repartió 1,883 millones de pesos en 11 vialidades.

La trampa detrás del asfalto es alarmante, ya que la líder estatal abundó que el 72 por ciento del presupuesto fue entregado a dedo y de forma directa a solo cuatro empresas: GCP, Concretos Asfálticos de México, Constructora Valdenegro y Moncayo Cedillo, siendo con ello, “en total, mil 347 millones de pesos sin licitaciones transparentes”.

“Cinco de las once obras clave siguen completamente inconclusas, ahogando la movilidad mexiquense por culpa de una planeación hecha al vapor”, externo.

Mientras el gobierno financiaba sus propias zonas de transmisión con dinero del pueblo, los pequeños comercios familiares como fondas, cafeterías y restaurantes, fueron abandonados a su suerte. “Ninguno recibió subsidios para costear las licencias de transmisión exigidas, cuyos montos oscilaban entre los cinco mil pesos y 23 mil pesos, el beneficio económico prometido se quedó en las cúpulas; los negocios locales quedaron fuera”, denunció.

Ante ello, la exigencia es tajante, auditoría inmediata a cada contrato, adjudicación y peso destinado a la fiebre mundialista. El torneo de fútbol durará solo unas semanas, pero la deuda de las malas decisiones y la urgencia de justicia para las familias que buscan a los suyos durará años.

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