El Estado de México avanza en la definición de reglas de operación para los llamados cementerios verdes, una figura incorporada al marco legal mediante el decreto 281 publicado el 17 de marzo, con la intención de ofrecer una alternativa sustentable frente a la creciente saturación de panteones, especialmente en el oriente y el Valle de México, donde la disponibilidad de espacios funerarios se ha reducido de forma crítica.
La ruta institucional contempla que los lineamientos queden listos en mayo, resultado del trabajo conjunto entre la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Secretaría de Salud estatal, dependencias que buscan establecer criterios claros sobre el uso de suelo, condiciones sanitarias y prácticas ecológicas que permitan la descomposición natural de los cuerpos sin recurrir a químicos tradicionales.
Criterios técnicos y ambientales
La titular de la Secretaría del Medio Ambiente, Alhely Rubio Arronis, ha señalado que los nuevos lineamientos definirán qué terrenos serán aptos para este tipo de proyectos, así como los materiales permitidos en ataúdes, privilegiando opciones biodegradables y prohibiendo el embalsamamiento químico.
El modelo contempla además evaluaciones de impacto ambiental y permisos estatales que garanticen la viabilidad ecológica de los espacios, sin generar autorizaciones extraordinarias para funerarias, lo que apunta a una transición gradual conforme aumente la demanda de este tipo de servicios.
Municipios bajo presión
Municipios como Ixtapaluca, Valle de Chalco y Coacalco han iniciado acercamientos para evaluar la implementación de cementerios verdes, lo que evidencia el interés institucional ante una problemática que ya alcanza niveles críticos, con ocupaciones que van del 70 al 83 por ciento en distintas zonas del Valle de México y el oriente mexiquense.
Incluso en Toluca, donde la presión es menor, algunos panteones registran niveles de ocupación de entre 60 y 70 por ciento, lo que anticipa un escenario de saturación en el mediano plazo si no se diversifican las opciones funerarias disponibles.
Alternativa ecológica y económica
El gobierno estatal plantea este modelo como una opción complementaria y no sustitutiva de los esquemas tradicionales, permitiendo la coexistencia con entierros convencionales y cremaciones, pero introduciendo prácticas que favorecen la reintegración natural de los cuerpos al suelo y la regeneración del entorno.
Además del componente ambiental, los cementerios verdes podrían representar una alternativa económica, con costos hasta 40 por ciento menores en comparación con servicios tradicionales, debido a la reducción en el uso de químicos y materiales no biodegradables.
Retos de implementación
Uno de los ejes del proyecto se ubica en zonas de amortiguamiento de áreas naturales protegidas como la Sierra de Guadalupe y el corredor IxtaPopo, donde estos espacios podrían funcionar como áreas de bajo impacto ambiental, aunque también generan cuestionamientos sobre su regulación y vigilancia.
Mientras se afinan los lineamientos, el gobierno estatal mantiene la socialización del modelo con ayuntamientos, con la expectativa de que, una vez publicados, se inicie una etapa de capacitación y acompañamiento técnico, en un proceso que busca responder a la crisis de espacios funerarios, pero que también pone a prueba la capacidad institucional para implementar soluciones sostenibles sin abrir nuevos frentes de riesgo ambiental o descontrol urbano.


