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Edomex pierde fuerza laboral

La pérdida de casi 23 mil empleos formales entre mayo y julio enciende alertas sobre la capacidad de la economía mexiquense para generar y conservar puestos con seguridad social.

Por Mary González

El mercado laboral del Estado de México encendió una nueva señal de alerta, entre mayo y julio de 2026, la entidad perdió 22 mil 925 empleos formales registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una contracción que adquiere mayor relevancia porque ocurrió en apenas dos meses y alcanzó también a los puestos permanentes.

En mayo, el Estado de México contabilizaba 2 millones 65 mil 623 trabajadores asegurados, cifra que colocaba a la entidad entre las tres con mayor número de empleos registrados ante el IMSS en el país, solamente detrás de Ciudad de México y Jalisco.

Para junio, sin embargo, el número descendió a 2 millones 61 mil 663 y en julio volvió a retroceder hasta 2 millones 42 mil 698, es decir, prácticamente 23 mil puestos desaparecieron respecto al máximo alcanzado en mayo.

La disminución equivale aproximadamente al 1.1 por ciento de los empleos formales registrados en mayo y revela una trayectoria que debería preocupar a las autoridades económicas estatales, particularmente porque la pérdida se aceleró durante julio.

Julio profundiza el retroceso

La mayor caída ocurrió entre junio y julio, cuando el Estado de México perdió 18 mil 965 puestos de trabajo en solamente un mes, mientras que entre mayo y junio la reducción había sido de 3 mil 960 plazas.

El contraste nacional resulta significativo, porque México había conseguido recuperar durante junio 61 mil 23 empleos, al pasar de 22 millones 718 mil 681 trabajadores registrados en mayo a 22 millones 779 mil 704.

El IMSS reportó que la cifra nacional de junio fue la más alta registrada para ese mes y la tercera mayor desde que existe el registro, además, 86.9 por ciento de los puestos eran permanentes.

El Estado de México, en cambio, no participó de esa recuperación, mientras el país sumaba empleos durante junio, la entidad continuaba perdiéndolos.

Para julio, el mercado nacional también retrocedió hasta 22 millones 760 mil 154 plazas, pero aun así permaneció por encima del nivel observado en abril.

También desaparecen empleos permanentes

La señal más delicada aparece cuando se revisa el tipo de contratación, porque el deterioro mexiquense no puede atribuirse únicamente a movimientos estacionales de trabajadores eventuales.

En abril existían 1 millón 716 mil 993 empleos permanentes en la entidad, para julio quedaron 1 millón 694 mil 620.

La diferencia representa 22 mil 373 puestos permanentes menos en solamente tres meses.

Los eventuales tuvieron un comportamiento distinto, pasaron de 344 mil 632 en abril a 364 mil 898 durante mayo y posteriormente retrocedieron hasta 348 mil 78 en julio.

La pérdida de plazas permanentes resulta especialmente preocupante porque se trata de empleos asociados con mayor estabilidad laboral y acceso continuo a prestaciones y seguridad social.

La informalidad agrava el panorama

El problema laboral mexiquense es todavía mayor cuando las cifras del IMSS se observan junto con los indicadores de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.

Durante el primer trimestre de 2026, el Estado de México registró una Población Económicamente Activa de aproximadamente 8.4 millones de personas, mientras la tasa de desocupación alcanzó 3.1 por ciento, equivalente a alrededor de 260 mil mexiquenses sin empleo.

Pero el verdadero desafío permanece en la informalidad.

La tasa de informalidad laboral se ubicó en 55.4 por ciento, lo que significa que más de la mitad de la población ocupada trabaja bajo condiciones que no necesariamente garantizan seguridad social, estabilidad contractual o prestaciones laborales.

De aproximadamente 8.13 millones de personas ocupadas durante el primer trimestre, solamente 44.6 por ciento se encontraba en condiciones de formalidad.

Una alerta para el gobierno estatal

Las cifras obligan a mirar más allá de anuncios de inversión, ferias de empleo y discursos sobre desarrollo económico, porque atraer empresas importa, pero el resultado final debe medirse también en empleos creados y conservados.

El gobierno estatal enfrenta el desafío de explicar por qué una de las economías más grandes del país perdió casi 23 mil puestos registrados ante el IMSS en apenas dos meses y, especialmente, por qué la reducción alcanzó al empleo permanente.

Sería prematuro atribuir la contracción a una sola causa, pues los registros administrativos muestran cuántos empleos desaparecieron, pero no explican por sí mismos las razones.

Sin embargo, tampoco sería responsable minimizar la señal.

Con más de la mitad de los trabajadores todavía en la informalidad y miles de empleos formales perdidos durante las últimas semanas, el Estado de México necesita convertir su peso económico en estabilidad laboral real, porque generar inversión sin conseguir que ésta se traduzca en puestos formales, permanentes y suficientemente remunerados deja incompleta cualquier narrativa de crecimiento.

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