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Elección 2027: violencia e IA encienden alertas

* Los 32 episodios violentos registrados contra candidaturas en 2024 obligan a revisar los mecanismos de protección, mientras la inteligencia artificial, los audios falsos, las imágenes manipuladas y la desinformación abren un nuevo frente de riesgo para los comicios mexiquenses……

Por Karina Rocha

La elección de 2027 apenas comienza y el Estado de México ya carga con dos amenazas que pueden poner a prueba la capacidad de respuesta de sus instituciones, una es conocida y dejó antecedentes concretos de violencia contra candidatos, la otra avanza desde teléfonos y computadoras con una velocidad para la que las reglas electorales todavía muestran vacíos, violencia física e inteligencia artificial se colocan así entre los grandes desafíos de un proceso en el que más de 13 millones de mexiquenses estarán convocados a las urnas y donde estará en disputa prácticamente toda la estructura política municipal y legislativa de la entidad.

El problema no puede reducirse a una hipótesis, durante la elección de 2024 fueron documentados al menos 32 episodios violentos contra candidatos en territorio mexiquense, 14 correspondieron a amenazas, 13 a atentados y cinco a retenciones contra la voluntad de las víctimas, hechos ocurridos pese a que las autoridades desplegaron un amplio esquema de protección, solamente la Secretaría de Seguri dad estatal había otorgado 170 medidas en 76 municipios, 35 fueron clasificadas como de riesgo alto, 24 como medio y 111 como bajo.

Un protocolo que deberá demostrar su eficacia

El IEEM contempla retomar para 2027 la ruta utilizada durante el proceso anterior para canalizar las solicitudes de seguridad de quienes participen como candidatos, el mecanismo permite recibir las peticiones y turnarlas a las instituciones responsables de evaluar los riesgos y determinar el nivel de protección requerido, una estructura necesaria, pero cuyo antecedente también obliga a preguntarse si será suficiente frente a un proceso de enorme dimensión.

La experiencia de 2024 demuestra que disponer de protocolos, escoltas y evaluaciones de riesgo no significa que la violencia desaparezca, por ello el reto de 2027 no debería limitarse a proteger a quien ya recibió una amenaza, sino construir mecanismos capaces de detectar condiciones de riesgo antes de que una candidatura termine intimidada, perseguida, atacada o privada de su libertad.

Otro punto será el mapa de riesgos, autoridades estatales han planteado actualizar este instrumento tomando en cuenta elementos como incidencia delictiva, antecedentes electorales, ubicación geográfica y delitos electorales, sin embargo, hasta ahora no se ha presentado públicamente una relación definitiva de municipios considerados de mayor riesgo, información que será fundamental conforme avancen las precampañas y campañas

La violencia cambia de escenario

Pero las calles ya no son el único terreno donde puede golpearse una campaña, la consejera electoral Karina Vaquera ha advertido sobre los desafíos que representan la inteligencia artificial y los vacíos regulatorios frente al proceso electoral de 2027, una preocupación que adquiere especial relevancia ante herramientas capaces de fabricar fotografías, videos y voces con niveles cada vez mayores de realismo.

Una grabación falsa puede difundirse entre miles de personas antes de que el afectado tenga oportunidad de desmentirla, una fotografía manipulada puede instalar sospechas en cuestión de minutos y un video generado artificialmente puede atribuir declaraciones o conductas inexistentes a cualquier candidato, el problema para las autoridades electorales será determinar cómo reaccionar cuando la mentira digital circule mucho más rápido que los procedimientos legales diseñados para combatirla.

Campañas negras en la era de la IA

La inteligencia artificial no inventó la guerra sucia electoral, pero puede multiplicar su alcance, abaratarla y dificultar la identificación de sus responsables, antes una campaña de desinformación requería recursos, producción y estructuras de difusión, hoy una computadora y herramientas disponibles en internet permiten construir materiales aparentemente auténticos en cuestión de minutos.

Ahí aparece uno de los mayores vacíos para 2027, determinar quién produjo un contenido falso, quién ordenó su difusión, quién pagó para amplificarlo y qué responsabilidad corresponde a partidos, candidatos o terceros puede convertirse en una carrera contra el tiempo, mientras las instituciones investigan, millones de usuarios pueden haber visto, compartido y asumido como verdadero un contenido manipulado.

El desafío será particularmente grande en una entidad con enorme población, fuerte penetración de redes sociales y competencia política en 125 municipios, cada elección municipal puede convertirse en su propio campo de batalla digital, con conflictos locales, acusaciones y contenidos diseñados específicamente para públicos determinados.

Proteger candidatos y proteger la información

El proceso electoral mexiquense enfrenta entonces una doble obligación, proteger físicamente a quienes buscan un cargo y proteger la integridad de la información que recibirán los ciudadanos, ninguna de las dos tareas admite improvisaciones, porque una democracia puede ser afectada tanto por una amenaza armada contra una candidatura como por una operación masiva de desinformación destinada a alterar la percepción pública.

Los antecedentes de 2024 ya están sobre la mesa y las nuevas herramientas tecnológicas también, por eso 2027 no puede administrarse únicamente con las respuestas del pasado, las instituciones tienen meses para revisar protocolos, fortalecer mecanismos preventivos, definir criterios frente al contenido manipulado y establecer procedimientos de reacción rápida.

Esperar hasta que comiencen los atentados, las amenazas o aparezca el primer video falso de alto impacto significaría llegar tarde a problemas que desde ahora son perfectamente previsibles, el desafío para el Estado de México será demostrar que aprendió de la violencia del proceso anterior y que entiende que la próxima disputa electoral no solamente se librará en plazas, calles y urnas, también se desarrollará en un territorio digital donde una mentira puede recorrer millones de pantallas antes de que la verdad consiga alcanzarla.

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