* El Operativo Otomí supera el millar de capturas en menos de dos semanas, la cifra que el gobierno presenta como resultado también revela la profundidad de la actividad delictiva que persiste en territorio mexiquense……
Por Karina Rocha
El Operativo Otomí superó ya las mil personas detenidas en el Estado de México, una cifra que el gobierno estatal presenta como muestra de coordinación y ca pacidad operativa, pero que también permite observar desde otra perspectiva la dimensión que ha alcanzado la actividad criminal en territorio mexiquense, porque detener a más de mil personas en cuestión de días no solamente habla del despliegue de policías, militares y elementos de la Guardia Nacional, también obliga a preguntar cuántas estructuras delictivas lograron crecer, operar y extenderse antes de que fuera necesaria una movilización extraordinaria de esta magnitud.
El balance más reciente coloca en mil 42 el número de detenidos dentro de esta estrategia, apenas unos días antes el conteo era de 900 personas capturadas entre el 23 de septiembre y el 2 de octubre, el crecimiento acelerado de las cifras demuestra la intensidad del despliegue, pero también deja al descubierto que existe una enorme cantidad de personas presuntamente vinculadas con delitos que permanecían activas en numerosos municipios de la entidad.
De los primeros 900 detenidos, 444 estaban relacionados con probables delitos contra la salud, 106 correspondieron al cumplimiento de órdenes de aprehensión, 74 fueron detenidos por robo, 73 por encubrimiento por receptación y 62 por portación de armas prohibidas, estas cifras dibujan un escenario donde narcomenudeo, circulación ilegal de armas, robo y comercialización de bienes posiblemente robados forman parte de una economía criminal que aparentemente había conseguido establecerse en distintos puntos del territorio estatal.
El número también exhibe la profundidad del problema
Casi la mitad de las primeras 900 capturas está relacionada con posibles delitos contra la salud, un dato particularmente relevante porque permite dimensionar la presencia del narcomenudeo y de las redes encargadas de distribuir sustancias ilícitas a escala local, detrás de cada vendedor detenido suele existir una cadena de abastecimiento, distribución, protección y financiamiento que difícilmente se desmantela únicamente con detenciones en calles, colonias o puntos de venta.
El Operativo Otomí fue desplegado originalmente en 34 municipios y movilizó a miles de elementos de los tres órdenes de gobierno, la estrategia tiene entre sus objetivos reducir homicidios y delitos de alto impacto, principalmente en zonas donde la violencia mantiene una presencia constante, sin embargo, el hecho de que se requiera semejante concentración de efectivos también confirma que las corporaciones municipales y los esquemas ordinarios de vigilancia resultaron insuficientes para contener por sí solos la actividad criminal.
El problema tampoco termina con la presentación de detenidos, la verdadera evaluación deberá comenzar cuando se conozca cuántas de estas personas serán vinculadas a proceso, cuántas permanecerán en prisión, cuántas investigaciones permitirán identificar organizaciones completas y cuántas detenciones terminarán debilitándose por expedientes deficientes, porque medir la seguridad exclusivamente por el número de personas aseguradas puede producir cifras espectaculares sin garantizar necesariamente una reducción permanente de los delitos.
Carreteras siguen bajo presión
Mientras el gobierno difunde balances positivos del Operativo Otomí, el sector transportista continúa reclamando mayor seguridad en las carreteras, organizaciones nacionales del autotransporte pidieron fortalecer presupuesto, inteligencia, equipamien to y presencia operativa para enfrentar el robo de mercancías, una exigencia que demuestra que para quienes circulan diariamente por los corredores carreteros la percepción del riesgo continúa lejos de desaparecer.
El Estado de México ocupa una posición estratégica para el transporte de mercancías por su conexión con la Ciudad de México y con importantes corredores industriales, cualquier incremento del robo a transportistas no solamente afecta a operadores y empresas, también genera pérdidas económicas, encarece se-guros, modifica rutas y termina trasladándose al costo de los productos que pagan los consumidores.
La circulación de armas representa otra señal preocupante, dentro de las primeras detenciones decenas de personas fueron aseguradas por portación de armas prohibidas, además se reportaron armas de fuego y otros objetos asegurados, la presencia de este tipo de equipamiento ayuda a explicar por qué robos, extorsiones y disputas territoriales pueden escalar rápidamente hacia episodios violentos.
Detener no basta
El gobierno estatal tiene razones para presentar las más de mil detenciones como un resultado operativo importante, sería absurdo negar que retirar de las calles a personas posiblemente vinculadas con delitos constituye una acción necesaria, pero la discusión no puede terminar ahí, la misma cifra que sirve para presumir eficacia también re-vela la magnitud de aquello que las autoridades están intentando contener.
La verdadera prueba llegará después de los operativos, cuando disminuya la presencia extraordinaria de fuerzas federales y estatales, por que si las redes criminales recuperan territorios, sustituyen rápidamente a sus integrantes o mantienen intactas sus fuentes de financiamiento, las mil detenciones habrán servido para generar una cifra impresionante, pero no necesariamente para modificar las condiciones que producen violencia.
El Estado de México necesita saber no solamente cuántos delincuentes son detenidos, sino cuántas estructuras son desmanteladas, cuántos municipios recuperan condiciones de seguridad, cuánto disminuyen ho micidios, robos y extorsiones y cuán tas víctimas dejan de aparecer en las estadísticas, porque mientras sea necesario detener a más de mil personas en unos cuantos días, el dato podrá hablar de resultados policiales, pero también se-guirá siendo una radiografía in-cómoda del tamaño del crimen que opera dentro de la entidad.


