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Presiones políticas provocan renuncia en Tecnológico de Valle de Bravo

* Exrector Fidel Argenis Flores Quiroz denunció obstáculos administrativos, falta de personal y presiones para pintar instalaciones con colores partidistas, mientras necesidades académicas permanecían sin atender……

Por Martha Romero

La renuncia irrevocable de Fidel Argenis Flores Quiroz, rector del Tecnológico de Estudios Superiores de Valle de Bravo (TESVB), abrió un nuevo frente de cuestionamientos contra la administración educativa del Estado de México, luego de denunciar presuntas presiones partidistas, obstáculos administrativos y decisiones que habrían privilegiado intereses políticos sobre las necesidades académicas de los estudiantes.

En una carta dirigida a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, fechada el 9 de octubre y difundida públicamente este martes, el exfuncionario expuso situaciones que, de confirmarse, exhibirían prácticas contrarias al discurso de transformación institucional promovido por el gobierno mexiquense.

Entre sus señalamientos destaca que recibió llamadas de atención por negarse a pintar edificios escolares con los colores del partido gobernante, mientras permanecían pendientes autorizaciones para adquirir materiales indispensables para los laboratorios.

La acusación resulta especialmente delicada porque plantea una posible utilización partidista de instalaciones educativas financiadas con recursos públicos, además de cuestionar las prioridades de quienes administran la educación superior.

Educación relegada ante intereses políticos

Flores Quiroz también denunció restricciones para ejercer sus responsabilidades, particularmente la falta de autorización para cubrir una jefatura de división durante aproximadamente seis meses y la sobrecarga laboral impuesta a la subdirectora académica.

El exrector aseguró haber perdido la confianza en el proyecto educativo estatal y cuestionó prácticas que consideró semejantes a las del antiguo régimen priista, precisamente aquellas que el actual gobierno prometió erradicar.

Sin embargo, sus señalamientos todavía requieren una investigación independiente que permita identificar a los funcionarios involucrados, determinar si existieron instrucciones partidistas y esclarecer las razones administrativas de las decisiones denunciadas.

La Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación deberá explicar si conocía estas inconformidades y qué medidas adoptó para resolverlas.

También corresponde escuchar a los funcionarios señalados antes de establecer responsabilidades.

La renuncia no debería cerrar el expediente. Por el contrario, tendría que abrir una revisión sobre el funcionamiento del Tecnológico y las condiciones en que sus estudiantes reciben formación profesional.

Porque resulta inadmisible que, mientras se habla de transformar la educación, existan denuncias de que los colores partidistas importan más que el equipamiento de los laboratorios.

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