CULTURA

Escuela de Danza de Mazatlán celebra 25 años

Con la plantilla actual de 70 alumnos que conforman la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán (EPDM) y la presencia de sus 60 egresados, desde la segunda generación hasta la vigésima primera, se llevará a cabo el Tercer Encuentro de Danza de Mazatlán 2023, del 18 al 24 de septiembre, en el Centro Municipal de las Artes (CMA) y el Teatro Ángela Peralta de dicha ciudad.

El encuentro es una forma de celebrar, también, los 25 años de vida que cumple la escuela, una de las instituciones más importantes de su tipo, fundada por los bailarines y coreógrafos Claudia Lavista y Víctor Manuel Ruiz. Justo la parte medular del encuentro es la coincidencia de 130 artistas que, en muchos casos, no se conocen entre sí, para fortalecer una red que se ha dado naturalmente de egresados, detalla Lavista, provenientes del extranjero (Colombia, España e Inglaterra) y del interior del país (Quintana Roo, Guanajuato, Sinaloa, Aguascalientes, Morelos, Jalisco, Baja California, Puebla, Durango, y Ciudad de México).

“El desafío es enorme porque no somos un equipo de trabajo muy amplio. Organizar un encuentro de esta magnitud implica muchas logísticas. Todo el mundo está pagando sus gastos para llegar a Mazatlán”, señala Ruiz y ambos recalcan que la EPDM es la única escuela en el país a la que subsidia el municipio y no los apoyos estatales o de la Federación, pero que gracias a la voluntad del Programa de Apoyo a Festivales Culturales y Artísticos (Profest) y del Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, en cuya cabeza está actualmente Raúl Rico, los egresados pueden volver a su alma máter para compartir su experiencia con los nuevos estudiantes.

Para abundar en el apoyo del Profest, añade que un encuentro de este tipo requiere costos de operación y que tiene que haber honorarios para la comunidad de bailarines y egresados participantes.

A partir de la lista de invitados al encuentro, Ruiz hizo un trabajo curatorial donde dividió a los alumnos y exalumnos para ofrecer siete funciones gratuitas, una por día, en el Teatro Ángela Peralta. También habrá 40 clases magistrales, siete mesas de diálogo y siete conversatorios en el que se abordarán temas cruciales en la danza actual. Ejemplo de esto es la charla de clausura sobre danza y discapacidad.

Las mesas de reflexión, explica Ruiz, se van a llevar a cabo en el CMA, mientras que las presentaciones especiales serán en el Teatro Ángela Peralta. “Todas las posibilidades que tenemos al estar tan cerca del teatro son un beneficio que verdaderamente no alcanzamos a dimensionar”.

Lo que le brinda peso al Encuentro es que se enmarca dentro de un movimiento, continúa Ruiz, en el que la principal característica es la huella de los alumnos en la danza nacional e internacional. “Hay agrupaciones que se han formado en Querétaro, por ejemplo, en las que todos los integrantes son egresados de diferentes generaciones. Los proyectos se siguen fortaleciendo con los nuevos bailarines”.

En 25 años, la escuela ha graduado 21 generaciones de bailarines y bailarinas —retoma la palabra Lavista— que, a su vez, han formado otras 25 grupos, aproximadamente, entre los que destacan La Serpiente y Lux Boreal: “La identidad de este encuentro es la reunión de una enorme red, tejida a lo largo de 25 años, que regresa a Mazatlán con sus propias propuestas artísticas”.

En el programa destaca la presentación de los libros Danza y poética, de la investigadora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón (Cenidid) del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), Patricia Cardona, sobre porqué la EPDM ha tenido tal impacto en la danza nacional, y Vida al aire, de Rosario Manzanos, que retrata a 12 figuras fundamentales de la danza actual. Sobre el libro de Cardona, Lavista da detalles: ella comenzó a desarrollar este proyecto hace cinco años, cuando se estaba llevando a cabo el segundo encuentro.

“Cardona sacó un libro que es un regalo gigantesco. Es una tesis que estudia por qué la escuela ha logrado ciertos resultados artísticos. Yo jamás imaginé que iba a ver un libro sobre la Escuela y nos da mucha alegría. Lo registrado por Patricia en el libro refleja muy bien lo que hemos querido hacer”.

La primera edición, por cierto, se celebró cuando la escuela cumplió su primera década de vida; la segunda, cuando alcanzó los 20 años y ahora, esta tercera, se debió a que a sus directores artísticos les pareció pertinente destacar el cuarto de siglo al que se ha llegado en 2023.

Para terminar, Lavista hace énfasis en una condición particular de la Escuela: durante varios años, ella y Ruiz tienen la oportunidad de convivir estrechamente con los alumnos, quienes, en la mayoría de los casos, toman su propio rumbo de vida y su proyecto creativo al salir de la EPDM. A veces, en encuentros de danza, se han encontrado, ya como colegas, con exalumnos consolidados a nivel profesional. El encuentro y el festejo de los 25 años de la escuela es una oportunidad de ver caras conocidas y crear un terreno propicio para la retroalimentación artística.

Al final del encuentro se develará una placa conmemorativa con los nombres de todas las personas que han hecho posible el proyecto y que lo han conformado.

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