Las fuerzas militares estadunidenses llevaron a cabo un ataque de precisión contra dos plataformas para disparar cohetes cargados con minas marinas que Teherán se preparaba para lanzar al estrecho de Ormuz, confirmó el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).
El ataque de Estados Unidos es la primera acción militar contra Teherán en aproximadamente un mes.
El Centcom dijo en un mensaje en su cuenta de X que la colocación de minas por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) representaba “una amenaza inminente” en el estrecho de Ormuz.
Asimismo, el comando refutó la declaración de la CGRI de que el ataque había sido “un acto de agresión”, asegurando que es falsa.
“En esencia, Irán generó la amenaza y el ejército estadunidense la eliminó para proteger a los marinos civiles, al transporte marítimo comercial y al libre flujo del comercio mundial”, añadió.
El ataque ejecutado este domingo por Estados Unidos sobre la isla iraní de Larak destruyó dos plataformas para disparar cohetes cargados con minas marinas.
Un funcionario estadunidense había adelantado a la CNN que se utilizaron drones para realizar el operativo. En respuesta, el CGRI anunció que había lanzado ataques contra bases militares estadounidenses en Jordania.
El Centcom había completado el desminado de las rutas marítimas internacionales en el estrecho de Ormuz, según informó el martes el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El mandatario había advertido a Irán que cualquier embarcación que colocase nuevos dispositivos explosivos en este paso marítimo, por el que circula parte importante de los hidrocarburos que se exportan globalmente, sería “destruido de inmediato y de manera sistemática”.
El de hoy es el primer ataque del que se tiene constancia desde finales de julio, cuando los medios informaron de bombardeos contra decenas de objetivos militares de la Guardia Revolucionaria.
Tras el colapso de las conversaciones para alcanzar la paz y el plazo de 60 días para tratar de lograr una salida negociada al conflicto, Washington anunció un paquete nuevo y severo de sanciones contra Teherán, dando la impresión de que su administración iba a optar principalmente por la presión económica.
Sin embargo, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, salió después a aclarar que el Pentágono no descartaba seguir llevando a cabo “ataques cinéticos” si fuera necesario.


