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Iglesia llama a no normalizar las desapariciones

* Pide hacer de su búsqueda una causa nacional…..

Por Mary González

En el marco del Día Interna cional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se conmemora cada 30 de agosto, la Iglesia católica en México hizo un llamado a la sociedad y a las autoridades a no acostumbrarse a la tragedia de las personas desaparecidas y a acompañar a las familias que continúan en su búsqueda.

A través de un mensaje dirigido a la sociedad mexicana, los obispos del país señalaron que detrás de cada persona desaparecida existe un nombre, una historia y una familia que mantiene la esperanza de encontrarla. Por ello, advirtieron que la dimensión de esta problemática no puede comprenderse únicamente mediante cifras.

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) invitó a “salir al encuentro” de las familias buscadoras y de quienes desean contribuir a la construcción de un México en paz, al tiempo que subrayó que esta labor no sustituye las responsabilidades que corresponden al Estado.

De acuerdo con el mensaje, las autoridades tienen la obligación de prevenir las desapariciones, realizar búsquedas inmediatas y efectivas, investigar los hechos, procurar justicia y generar las condiciones necesarias para evitar que estos casos se repitan.

La Iglesia también señaló que no puede existir una verdadera reconciliación sustentada en la impunidad ni un diálogo que oculte la verdad. En este sentido, planteó que la desaparición de personas debe ser asumida como una herida que afecta a todo México y cuya atención debe convertirse en una causa nacional.

Reconocen labor de madres buscadoras

En su pronunciamiento, los obispos reconocieron particularmente la labor de las madres buscadoras y de las organizaciones ciudadanas que participan en la localización de personas desaparecidas.

La CEM destacó que estas mujeres y colectivos, impulsados por el dolor, la valentía y la perseverancia, han logrado avances en la búsqueda de sus seres queridos y han realizado hallazgos que mantienen vigente la exigencia de verdad y justicia.

La Iglesia sostuvo que también tiene una responsabilidad frente a esta realidad, pues su misión implica acompañar a quienes sufren. Entre las acciones planteadas se encuentran escuchar a las familias, abrir espacios de acompañamiento, contribuir a la reconstrucción del tejido social y promover caminos de encuentro y paz.

Llamado a la solidaridad

Con motivo de esta jornada, la Iglesia llamó a hacer memoria de las personas desaparecidas, solidarizarse con sus familias, exigir a las autoridades el cumplimiento de sus responsabilidades y abandonar la indiferencia ante esta problemática.

Asimismo, recordó la intención que el Cardenal Carlos Aguiar Retes pidió incorporar en las celebraciones eucarísticas del domingo: orar por las personas desaparecidas y sus familias, especialmente por las madres y familiares que continúan buscándolas, para que encuentren fortaleza y esperanza y para que la sociedad sea solidaria con su dolor y su búsqueda.

El mensaje concluye con una pregunta dirigida a la sociedad mexicana: mientras miles de familias continúan buscando a quienes aman, “¿dónde estamos nosotros?”

La Iglesia plantea que la búsqueda de las personas desaparecidas no debe ser una tarea que corresponda únicamente a sus familias, sino una causa que convoque a las autoridades, las instituciones, las organizaciones sociales y a toda la sociedad.

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