EDOMEX

Infancia desaparecida, emergencia nacional

* Estado de México concentra uno de cada cinco casos del país……

Por Karina Rocha

Mientras las autoridades insisten en destacar avances institucionales, la realidad de las desapariciones de niñas, niños y adolescentes continúa exhibiendo una de las crisis más dolorosas y persistentes que enfrenta México, una tragedia que golpea con especial fuerza al Estado de México, entidad que concentra uno de cada cinco casos registrados a nivel nacional.

Las cifras más recientes revelan que durante 2025 se reportaron en promedio 31 menores de edad desaparecidos, no localizados o posteriormente localizados en otro lugar del país, una estadística alarmante que confirma que la desaparición de menores sigue siendo una emergencia nacional que no ha logrado contenerse pese a la existencia de leyes, protocolos, alertas y mecanismos especializados de búsqueda.

Aunque la legislación establece que toda denuncia relacionada con la desaparición de una persona menor de 18 años debe generar una búsqueda inmediata y especializada, la realidad demuestra que los resultados siguen siendo insuficientes frente a la magnitud del problema.

El epicentro de la tragedia

El Estado de México aparece nuevamente en el centro de esta crisis pues, de acuerdo con los registros oficiales, uno de cada cinco casos de desaparición de niñas, niños y adolescentes reportados en México corresponde a territorio mexiquense, con más de cuatro mil reportes acumulados.

La cifra resulta especialmente preocupante porque la entidad también encabeza, desde hace años, diversos indicadores relacionados con desapariciones, violencia de género y delitos de alto impacto, sin que exista una estrategia integral capaz de revertir la tendencia.

La gravedad del fenómeno no se limita a las personas que continúan desaparecidas. Hasta junio de 2026, 77 niñas y adolescentes reportadas co mo desaparecidas en el Estado de México fueron localizadas sin vida, una cifra que representa más de una quinta parte de todos los casos similares registrados en el país.

Detrás de cada número existe una familia destruida, una búsqueda interminable y una historia marcada por la incertidumbre, el dolor y, en muchos casos, la indiferencia institucional.

Las adolescentes, las más vulnerables

Los datos muestran además una realidad inquietante, las principales víctimas son mujeres adolescentes. Dos de cada tres menores reportados como desaparecidos en México son mujeres, mientras que siete de cada diez personas menores de edad que continúan sin ser localizadas tienen entre 12 y 17 años.

Esta concentración obliga a cuestionar si las políticas públicas realmente están atendiendo los factores que colocan a las adolescentes en condiciones de especial vulnerabilidad, entre ellos la violencia de género, la trata de personas, la explotación sexual, la violencia familiar y la acción de grupos criminales.

El problema se agrava porque mu-chas desapariciones siguen ocurriendo en contextos de alta violencia e inseguridad, particularmente en entidades como el Estado de México, donde colectivos de búsqueda y familiares continúan denunciando deficiencias en las investigaciones y una limitada capacidad institucional para localizar a las víctimas.

Una crisis que no disminuye

Lejos de mostrar una reducción significativa, las cifras evidencian estancamiento. Los reportes de desapariciones de menores durante 2025 prácticamente se mantuvieron en los mismos niveles que el año anterior, convirtiéndose en uno de los registros más altos desde que existen datos oficiales.

La situación resulta todavía más preocupante cuando se observa la evolución histórica. Durante los últimos tres sexenios federales las desapariciones de niñas, niños y adolescentes crecieron de manera constante hasta alcanzar niveles sin precedente.

Frente a este panorama, las autoridades ya no pueden conformarse con presentar estadísticas o anunciar protocolos, el desafío exige investigaciones eficaces, coordinación real entre instituciones, atención inmediata a las denuncias y mecanismos preventivos que impidan que miles de familias sigan enfrentando la peor de las incertidumbres.

Mientras continúen desapareciendo niñas, niños y adolescentes, cualquier discurso sobre seguridad, justicia o protección de la infancia seguirá siendo insuficiente, especialmente en el Estado de México, donde la dimensión del problema exige acciones urgentes y resultados concretos.

Similar Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *