* El recorte de horario por mantenimiento reaviva las dudas sobre la confiabilidad de un tren que, pese a su importancia, sigue acumulando ajustes e inconvenientes para miles de usuarios…….
Por Mary González
La reducción temporal del horario de operación del Tren Interurbano El Insurgente, cuyo último viaje saldrá ahora a las 22:30 horas debido a trabajos de mantenimiento y hasta nuevo aviso, vuelve a colocar sobre la mesa uno de los principales problemas que ha acompañado al proyecto prácticamente desde su origen: la falta de estabilidad en un sistema que fue presentado como la solución definitiva para la movilidad entre el Estado de México y la Ciudad de México, pero que continúa exigiendo a los usuarios una constante capacidad de adaptación.
La administración del sistema sostiene que las labores de conservación buscan garantizar la seguridad y el correcto funcionamiento de la infraestructura, un argumento razonable tratándose de un transporte ferroviario de alta velocidad. Sin embargo, la frecuencia con la que surgen ajustes operativos, modificaciones en el servicio y anuncios de mantenimiento comienza a generar una percepción de incertidumbre entre quienes dependen diariamente del tren para llegar a sus centros de trabajo, escuelas o actividades cotidianas.
Desde su construcción, El Insurgente ha enfrentado retrasos en la entrega de obras, cambios de calendario, aperturas parciales, cierres temporales y adecuaciones técnicas. Aunque desde febrero de 2026 opera en toda su extensión entre Zinacantepec y Observatorio, la consolidación del servicio aún parece estar lejos de ofrecer la regularidad que los usuarios esperaban de una obra de esta magnitud.
El nuevo recorte de horario puede parecer menor al adelantar únicamente 90 minutos el último recorrido, pero para miles de pasajeros representa la pérdida de una alternativa de transporte para quienes concluyen su jornada laboral por la noche. Muchos deberán modificar sus horarios, salir antes de sus empleos o recurrir nuevamente al automóvil, autobuses o transporte concesionado, con el consecuente incremento en tiempos de traslado y costos.
La ausencia de una fecha para restablecer el horario habitual incrementa la incertidumbre. La medida permanecerá vigente hasta nuevo aviso, lo que dificulta que los usuarios puedan planificar sus desplazamientos con certeza y obliga a consultar permanentemente los avisos oficiales para conocer cualquier cambio en la operación.
Las tareas de mantenimiento son indispensables en cualquier sistema ferroviario moderno y resultan preferibles a poner en riesgo la seguridad de los pasajeros. No obstante, también evidencian que El Insurgente continúa atravesando un proceso de ajustes que contrasta con la expectativa de contar con un servicio plenamente consolidado. Para una infraestructura concebida como uno de los proyectos de movilidad más importantes del país, la confiabilidad debería convertirse en su principal atributo y no en una meta que todavía parece estar en construcción.


