* El aseguramiento de 200 cajas de medicamentos en Valle de Chalco abre una investigación que no debería detenerse en una bodega ni en un solo detenido, falta conocer quién abastecía los fármacos, quién los remarcaba y, principalmente, quién estaba dispuesto a comprarlos y regresarlos al mercado……
Por Karina Rocha
El hallazgo de alrededor de 200 cajas de medicamentos dentro de dos inmuebles de Valle de Chalco Solidaridad puede parecer, en una primera lectura, un operativo más contra mercancía irregular, sin embargo, detrás de las cajas aseguradas existe una pregunta mucho más delicada que las autoridades tendrán que responder, porque si efectivamente los productos controlados caducados eran almacenados para ser remarcados y posteriormente colocados nuevamente en circulación, entonces no estamos frente a un simple depósito clandestino, sino ante la posible existencia de una cadena capaz de recibir, manipular, empacar, transportar y eventualmente comercializar productos que podían terminar en manos de pacientes.
La investigación permitió intervenir inmuebles ubicados en las colonias San Miguel Xico y Amé ricas II, donde además fueron localizados envases relacionados con medicamentos, un arma de fuego, cargadores, cartuchos, diversas sustancias y un vehículo deportivo de alta gama, también fue detenida una persona, pero el tamaño de lo encontrado obliga a mirar mucho más lejos, porque resulta difícil imaginar que 200 cajas de medicamentos caducos, envases, espacios de almacenamiento y movimientos realizados presuntamente durante las madrugadas existieran únicamente para consumo personal o como una actividad improvisada.
¿De dónde salieron los medicamentos?
La primera pregunta tendría que dirigirse hacia el origen de los productos, saber quién entregó esos medicamentos, de qué laboratorios provenían, cuál era su número de lote, cuándo caducaron, cómo salieron de la cadena legal de distribución y por qué terminaron dentro de inmuebles particulares resulta indispensable para determinar si estamos ante mercancía obtenida mediante robo, desvío, compra irregular, recuperación de desperdicios farmacéuticos o alguna otra modalidad que deberá establecer la investigación.
También habría que conocer si entre las cajas encontradas existen medicamentos que originalmente fueron destinados a instituciones públicas, hospitales, clínicas, farmacias privadas o distribuidores mayoristas, porque cada posibilidad abre una ruta completamente diferente y mucho más grave, especialmente si se encontraran productos pertenecientes a lotes destinados al sector público, algo que obligaría a revisar controles de inventarios, procesos de destrucción y mecanismos utilizados para retirar medicamentos vencidos.
El problema no termina con saber de dónde salieron, también debe esclarecerse qué pretendían hacer con ellos, porque remarcar un medicamento vencido no tendría sentido si no existiera alguien dispuesto a comprarlo, distribuirlo o comercializarlo posteriormente, por eso la verdadera investigación tendría que avanzar hacia adelante y determinar quiénes eran los posibles clientes de este material y cuál era su destino final.
El eslabón que falta: los compradores
Una red de esta naturaleza necesita canales para colocar el producto, farmacias irregulares, mercados informales, establecimientos clandestinos, distribuidores sin controles o compradores que permitan introducir nuevamente mercancía al circuito comercial, investigar únicamente los inmuebles donde se almacenaban los medicamentos dejaría intacta la parte posiblemente más peligrosa del negocio, saber a dónde iban.
La denuncia que originó las investigaciones se remontaría a agosto y señalaba movimientos de camionetas durante las madrugadas, un dato que debe ser explotado hasta sus últimas consecuencias, identificar vehículos, rutas, placas, conductores, horarios, teléfonos y puntos de entrega podría establecer si esos movimientos representaban simples traslados internos o si ya existía una operación de distribución funcionando antes de los cateos.
Y ahí aparece otra pregunta todavía más inquietante, ¿cuántas cajas pudieron haber salido antes de que las autoridades intervinieran?, las 200 aseguradas representan únicamente lo encontrado al momento del operativo, no necesariamente todo lo que pasó por esos inmuebles durante semanas o meses, determinar el volumen real será fundamental para saber si parte de esos medicamentos pudieron llegar a consumidores.
La salud convertida en negocio
Alterar la información de un medicamento vencido no es solamente una irregularidad comercial, es jugar con la salud de quien confía en que aquello que compra conserva sus condiciones de seguridad, calidad y eficacia, una persona enferma difícilmente puede descubrir a simple vista que el empaque que sostiene fue manipulado, mucho menos comprobar si la fecha de caducidad fue alterada antes de llegar al mostrador.
Por ello, el caso de Valle de Chalco no debería cerrarse con fotografías del aseguramiento, algunas cajas acomodadas frente a las cámaras, un vehículo decomisado y una persona presentada ante las autoridades, la dimensión real del asunto únicamente podrá conocerse si la investigación reconstruye toda la cadena, desde quien consiguió los medicamentos hasta quien pretendía venderlos nuevamente.
También será indispensable conocer qué sustancias fueron encontradas, qué relación tenía el arma asegurada con las actividades realizadas dentro de los inmuebles y por qué en un sitio presuntamente dedicado al manejo irregular de medicamentos existían además elementos que podrían apuntar hacia otras conductas delictivas, cada pieza debe investigarse por separado y también en conjunto.
Doscientas cajas son apenas el principio
El riesgo sería reducir el caso a una cifra llamativa, 200 cajas aseguradas, cuando la verdadera noticia podría encontrarse precisamente en aquellas que ya no estaban ahí, las que pudieron haber sido transportadas anteriormente, las que posiblemente cambiaron de manos y las que eventualmente pudieron terminar en algún establecimiento.
Las autoridades tienen ahora una responsabilidad que va mucho más allá del decomiso, seguir el dinero, revisar comunicaciones, reconstruir movimientos, identificar proveedores y compradores, comprobar el origen de cada lote y determinar si existe relación con establecimientos comerciales o instituciones, porque sólo así podrá saberse si Valle de Chalco albergaba dos inmuebles aislados o un eslabón dentro de una estructura mucho mayor.
El aseguramiento debe ser el inicio y no el final de la historia, porque cuando se trata de medicamentos caducos presuntamente preparados para volver al mercado, la pregunta más preocupante permanece sin respuesta, ¿cuántas cajas lograron venderse antes de que encontraran estas 200?.
Puedo también hacer una segunda versión todavía más fuerte para portada principal, enfocándola en la posibilidad de que los medicamentos pudieran haber llegado a farmacias o establecimientos del Valle de México.


