CAMBIANDO DE TEMA

México no está listo para recibir al mundo

Por Karina A. Rocha Priego

A menos de que inicie la Copa del Mundo y millones de ojos se posen sobre México, la realidad que viven ciudades como Toluca, Metepec y buena parte del Valle de Toluca, deja al descubierto una verdad incómoda, el país no está preparado para recibir turismo internacional en las condiciones que exige un evento de esta magnitud, no por falta de discursos oficiales ni por ausencia de campañas publicitarias, sino por el abandono visible de calles, avenidas, servicios públicos y seguridad urbana.

Basta recorrer el Paseo Tollocan, una de las principales vialidades del Estado de México, para entender el tamaño del problema. Desde San Mateo Atenco hasta Toluca el deterioro es evidente, puentes laterales fracturados, carriles llenos de baches, alcantarillas abiertas desde hace años, basura acumulada, luminarias inservibles y estructuras cubiertas de grafiti que ofrecen una imagen decadente para cualquiera que llegue desde el extranjero.

Mientras el Gobierno Federal presume que México será protagonista del Mundial, las ciudades que servirán de apoyo logístico parecen atrapadas en décadas de abandono administrativo, simulación política y corrupción institucionalizada.

La fachada no alcanza

Las autoridades saben perfectamente que la zona hotelera Toluca-Metepec será utilizada para hospedar a integrantes de la prensa internacional, personal técnico y visitantes vinculados al evento deportivo, por eso las exigencias hacia gobiernos estatales y municipales han aumentado de manera desesperada, todo debe lucir impecable, limpio y funcional, aunque la realidad diaria diga exactamente lo contrario.

La pregunta es sencilla, ¿cómo pretenden transformar en unos cuantos meses lo que han dejado caer durante años?.

No existe maquillaje capaz de ocultar el deterioro urbano que domina gran parte del país; la infraestructura vial del Valle de Toluca no colapsó de la noche a la mañana, es consecuencia de gobiernos que privilegiaron la propaganda sobre el mantenimiento básico, de administraciones municipales sin recursos suficientes y de una Federación que centralizó el dinero mientras multiplicó programas clientelares y proyectos políticos.

Hoy, muchos ayuntamientos gobernados por Morena enfrentan un escenario financiero crítico.

Las participaciones federales resultan insuficientes y gran parte del presupuesto termina absorbido por obligaciones impuestas desde el centro del país.

El resultado es visible, municipios incapaces de reparar avenidas, sustituir luminarias, tapar baches o mantener en condiciones mínimas las zonas urbanas más transitadas.
Y mientras las ciudades se hunden en el abandono, desde el discurso oficial se insiste en vender la idea de un México moderno, preparado y competitivo para recibir al mundo entero y no es así.

El Mundial no borrará la inseguridad

El problema va mucho más allá de la imagen urbana; el Mundial llegará a un país marcado por la violencia, las desapariciones, las extorsiones y el control territorial del crimen organizado en amplias regiones del país.

Durante meses existió, incluso, la percepción de que la FIFA podría reconsiderar la viabilidad de México como sede, debido a los niveles de inseguridad registrados en varias entidades, aunque eso no ocurrió, el riesgo reputacional sigue intacto.

El turismo internacional no solamente observa estadios modernos o campañas promocionales, también analiza seguridad, movilidad, infraestructura, servicios públicos y estabilidad social y en muchos de esos rubros México atraviesa una crisis severa.

Resulta absurdo pensar que bastará con pintar algunas bardas, colocar flores en camellones o desplegar operativos policiacos temporales para ocultar una realidad que millones de mexicanos padecen todos los días.

La percepción internacional puede convertirse en un golpe devastador si los visitantes se encuentran con carreteras destruidas, transporte deficiente, ciudades saturadas de basura, inseguridad y servicios colapsados.

Porque el problema no es únicamente el Valle de Toluca, el deterioro urbano se replica en buena parte del país, donde hay vialidades federales destruidas, aeropuertos con problemas operativos, transporte público inseguro y ciudades enteras donde el mantenimiento desapareció hace años.

CFE y el colapso institucional

Otro de los puntos más delicados es el relacionado con los servicios básicos: la presión sobre instancias como la Comisión Federal de Electricidad será enorme durante el Mundial, especialmente en sedes y corredores estratégicos.

Sin embargo, los trabajadores operativos enfrentan una realidad brutal, plantillas insuficientes, infraestructura rebasada y exigencias políticas imposibles de cumplir en tiempos récord.

Mientras desde oficinas centrales amenazan con despidos y exigen resultados inmediatos, cuadrillas completas trabajan intentando contener fallas acumuladas durante años de abandono técnico y falta de inversión real.

El problema es estructural, no circunstancial. México llega al Mundial con instituciones agotadas, municipios financieramente debilitados y una infraestructura urbana incapaz de soportar la presión internacional que implicará un evento de esta dimensión.

Y aun así, el discurso oficial insiste en que todo está bajo control.

El país de la simulación

Quizá el mayor riesgo para México no sea únicamente quedar mal frente al turismo internacional, sino exhibir ante el mundo entero el tamaño de la simulación política que domina al país.

Porque mientras se destinan miles de millones de pesos a megaproyectos, propaganda y campañas de posicionamiento político, las necesidades básicas de las ciudades permanecen abandonadas.

México quiere presumirse como potencia turística y deportiva, pero no puede garantizar calles dignas, drenajes funcionales, seguridad pública eficiente ni servicios urbanos mínimos en muchas de sus principales ciudades.

El Mundial debería representar una oportunidad histórica para modernizar infraestructura, fortalecer servicios y recuperar espacios públicos, pero todo apunta a que nuevamente se intentará resolver “a la mexicana”, improvisando a última hora, parchando avenidas unos días antes del evento y maquillando temporalmente lo que lleva décadas destruido.

La tragedia es que, una vez que las cámaras internacionales se apaguen y los turistas regresen a sus países, millones de mexicanos seguirán viviendo entre baches, inseguridad, basura y abandono gubernamental.

Ese es el verdadero partido que México lleva perdiendo desde hace muchos años.

Similar Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *