* El Mecanismo estatal opera con solo 13 convenios municipales y sin presencia plena en todo el territorio……
Por Mary González
A más de tres años de la creación del Mecanismo para la Protección Integral de Periodistas y Personas Defensoras de los Derechos Humanos en el Estado de México, su alcance sigue siendo limitado, con apenas 13 convenios firmados de colaboración municipal en una entidad que cuenta con 125 ayuntamientos, la falta de coordinación y la lentitud institucional reflejan la fragilidad del sistema que debería garantizar seguridad a quienes ejercen el periodismo o defienden derechos humanos.
El Mecanismo fue creado como respuesta a la creciente ola de agresiones contra periodistas, comunicadores y activistas en el país, sin embargo, en el Estado de México su operación ha sido más simbólica que efectiva, los convenios vigentes incluyen municipios como Toluca, Metepec, Nezahualcóyotl y Sultepec, pero en la mayoría del territorio las autoridades locales no cuentan con protocolos, enlaces o capacitaciones para atender emergencias o agresiones.
Las cifras de ataques a periodistas en el Edomex siguen en aumento, y aunque el organismo presume acciones de capacitación para cuerpos policiales y funcionarios municipales, estas resultan insuficientes frente a la violencia que enfrentan los comunicadores, cada agresión que queda impune erosiona aún más la confianza en las instituciones y reafirma el clima de vulnerabilidad que padecen quienes informan desde los municipios más peligrosos del país.
La agresión contra periodistas durante la marcha del 2 de octubre en Toluca evidenció la debilidad institucional, el propio Mecanismo reconoció haber acompañado a siete comunicadores que fueron violentados por policías municipales, pero más allá del apoyo inmediato, no se han aplicado sanciones ejemplares ni cambios estructurales, lo que demuestra que la capacitación sin consecuencias no transforma realidades.
En teoría, la ley obliga a las autoridades mexiquenses a cumplir las medidas de protección dictadas por la Junta de Gobierno del Mecanismo, en la práctica, muchas dependencias locales desconocen su funcionamiento o simplemente lo ignoran, sin una red sólida de convenios, sin presupuesto suficiente y sin voluntad política de los ayuntamientos, el modelo de protección queda reducido a un gesto burocrático que no salva vidas.
El Estado de México necesita más que discursos sobre derechos humanos, requiere instituciones que respondan con eficacia ante cada amenaza, y un sistema de protección que llegue a todos los municipios, no solo a los más visibles, porque mientras el Mecanismo siga operando con vacíos y promesas, ejercer el periodismo en territorio mexiquense seguirá siendo una profesión de alto riesgo.


