Por Mireya Álvarez
En reciente ejercicio demoscópico realizado por Massive Caller en varios municipios del Estado de México puso bajo la lupa el clima político en Tecámac, donde además de medir preferencias electorales, se exploró la postura ciudadana frente a una posible continuidad de la actual administración municipal.
Los resultados evidencian un sentir mayoritariamente adverso: casi siete de cada diez habitantes encuestados, equivalente al 64.9 por ciento, expresaron su desacuerdo con la reelección de la presidenta municipal en funciones. En contraste, solo el 35.1 por ciento manifestó respaldo a esa posibilidad. Esta diferencia sugiere un deterioro en la evaluación ciudadana sobre el desempeño del gobierno local, así como un entorno menos favorable para la permanencia del proyecto actual.
De cara al proceso electoral de 2027, el estudio también ofrece un panorama de los perfiles políticos que comienzan a perfilarse, en este contexto, la figura de Rosa Yolanda Wong Romero muestra una disminución en su nivel de posicionamiento, en medio de críticas y cuestionamientos relacionados con la gestión municipal y la capacidad de respuesta ante las demandas ciudadanas.
En paralelo, la medición revela una contienda equilibrada entre Montserrat Ruiz y el legislador Samuel Hernández Cruz, quienes aparecen prácticamente empatados en las preferencias. No obstante, Hernández Cruz resalta como el aspirante masculino con mayor nivel de reconocimiento, lo que lo coloca en una posición estratégica dentro del escenario político local.
Especialistas en la dinámica política de Tecámac consideran que la presencia de Samuel Hernández representa una renovación generacional dentro de su corriente política, y subrayan que su trayectoria se ha desarrollado al interior del mismo movimiento, sin vínculos con otras fuerzas partidistas, lo que le permite mantener una identidad más sólida frente a la militancia y simpatizantes.
El contexto actual apunta a una elección altamente competida, donde ningún perfil cuenta con una ventaja definitiva. A la par, el mensaje ciudadano parece claro; existe una exigencia creciente por resultados tangibles, mayor cercanía con la población y un cambio en la forma de ejercer el liderazgo municipal.
Así, rumbo a 2027, Tecámac se perfila como un escenario clave en el que la decisión del electorado podría marcar un giro significativo en la conducción política del municipio, impulsado por una ciudadanía más crítica y participativa.


