Desde este domingo 5 de abril entró en vigor un nuevo incremento en las tarifas del Tren Suburbano Buenavista-Cuautitlán, un ajuste que impacta directamente a miles de usuarios que dependen diariamente de este sistema para trasladarse entre el Estado de México y la Ciudad de México, el viaje corto pasó de 11 a 11.50 pesos, mientras que el recorrido largo subió de 25.50 a 26.50 pesos, en un contexto donde el costo del transporte sigue presionando la economía familiar.
El aumento se aplicó justo al cierre del periodo vacacional de Semana Santa, lo que significa que miles de personas se encontrarán con las nuevas tarifas al retomar sus actividades laborales y escolares, sin que exista margen de adaptación o medidas compensatorias, lo que refuerza la percepción de decisiones tomadas sin considerar el impacto inmediato en los usuarios.
Este sistema de transporte conecta puntos clave entre la capital del país y municipios mexiquenses como Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli, Tultitlán y Cuautitlán, a lo largo de 27 kilómetros y siete estaciones, con un tiempo promedio de recorrido de 25 minutos, diariamente moviliza entre 140 mil y 160 mil pasajeros, aunque su capacidad alcanza hasta 320 mil, lo que lo convierte en una infraestructura estratégica para la movilidad metropolitana.
Sin embargo, el incremento constante en las tarifas comienza a generar cuestionamientos sobre la accesibilidad del servicio, especialmente para quienes lo utilizan de manera cotidiana, ya que el último ajuste se realizó apenas en abril de 2025, lo que evidencia una tendencia al alza que no necesariamente se traduce en mejoras visibles en el servicio.
El Tren Suburbano opera bajo un esquema de prepago mediante tarjeta electrónica, donde los usuarios deben pagar tanto al ingresar como al salir del sistema, un mecanismo que, aunque eficiente en términos operativos, también limita alternativas para quienes enfrentan dificultades económicas o carecen de saldo suficiente en momentos críticos.
A la par de este aumento, se mantiene en expectativa la ampliación del sistema hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, un proyecto que contempla un costo estimado de 75 pesos desde Buenavista hasta la terminal aérea, lo que abriría un nuevo debate sobre la accesibilidad de este servicio frente a otras opciones de transporte.
Aunque la inauguración de este nuevo tramo estaba prevista para el 6 de abril, ha sido pospuesta por pendientes técnicos y certificaciones, lo que refleja retrasos en una obra considerada prioritaria, mientras tanto, los usuarios actuales continúan absorbiendo incrementos sin claridad sobre beneficios concretos.
El ajuste tarifario, aunque aparentemente menor, se suma a una cadena de aumentos en servicios básicos y transporte que impactan de forma acumulativa en la economía de los ciudadanos, especialmente en una zona metropolitana donde millones dependen del traslado diario para sostener sus ingresos, el resultado es una presión constante sobre sectores que ya enfrentan condiciones económicas complejas, sin que exista una política integral que garantice movilidad accesible y sostenible.


