* El gobierno estatal prepara una actualización de la Ley del Agua mientras inundaciones, hundimientos, sobreexplotación de acuíferos y deterioro de drenajes exhiben la vulnerabilidad hidráulica de numerosos municipios mexiquenses……
Por Mireya Álvarez
El agua se ha convertido en una de las mayores contradicciones del Estado de México, mientras miles de familias enfrentan problemas de abastecimiento durante distintas temporadas del año, las lluvias intensas son suficientes para inundar calles, viviendas y vialidades, una combinación que exhibe las deficiencias acumuladas durante décadas en infraestructura hidráulica, drenaje, ordenamiento urbano y aprovechamiento de los acuíferos, frente a este escenario, la administración estatal trabaja en la actualización de la Ley del Agua del Estado de México y Municipios, además de impulsar proyectos relacionados con la recuperación de la Cuenca Alta del Río Lerma y la instalación de nuevas herramientas para anticipar fenómenos meteorológicos.
La discusión ocurre después de que las lluvias de los últimos días volvieron a exhibir puntos vulnerables del Valle de México, particularmente en municipios como Tultitlán y Cuautitlán Izcalli, donde vialidades quedaron anegadas y el agua alcanzó niveles suficientes para afectar vehículos, viviendas y actividades cotidianas, episodios que se repiten temporada tras temporada y que muestran que el problema dejó de ser extraordinario para convertirse en recurrente.
La nueva estrategia contempla un sistema de monitoreo hidrometeorológico apoyado por un radar Banda X, tecnología que permitirá mejorar la detección y seguimiento de lluvias intensas, tormentas y otros fenómenos, la herramienta puede representar un avance para anticipar riesgos, pero conocer con mayor precisión dónde y cuánto lloverá no resolverá por sí mismo la incapacidad de numerosos drenajes para desalojar grandes cantidades de agua ni corregirá décadas de crecimiento urbano sobre zonas vulnerables.
El problema también está debajo del suelo
La crisis hídrica mexiquense no solamente aparece cuando las calles se convierten en ríos, también avanza silenciosamente bajo tierra, la extracción intensiva de agua de los acuíferos representa uno de los factores relacionados con procesos de hundimiento y subsidencia presentes en diferentes zonas de la entidad, particularmente en áreas urbanas donde la demanda aumenta al mismo tiempo que disminuye la capacidad natural de recarga.
Toluca representa uno de los puntos donde el fenómeno merece especial atención, los hundimientos registrados en diferentes zonas del valle han colocado nuevamente sobre la mesa la necesidad de estudiar la relación entre extracción de agua, ubicación y operación de pozos, crecimiento urbano y comportamiento del subsuelo, mientras en el Valle de México la presión sobre los acuíferos convive con redes hidráulicas envejecidas y sistemas de drenaje sometidos cada temporada a lluvias más intensas.
A ello se suma el deterioro histórico del Río Lerma, cuya recuperación vuelve a formar parte de los proyectos estratégicos, sanear la Cuenca Alta implica atender descargas contaminantes, recuperar ecosistemas y modificar prácticas que durante décadas permitieron utilizar al río como receptor de aguas residuales.
La actualización de la Ley del Agua llega entonces frente a un problema que difícilmente podrá solucionarse únicamente modificando normas, será necesario traducir la legislación en inversiones, mantenimiento, vigilancia de pozos, recuperación de acuíferos, modernización de drenajes y ordenamiento territorial.
El Estado de México enfrenta así una paradoja cada vez más evidente, puede padecer escasez de agua y al mismo tiempo inundarse bajo una tormenta, puede extraer cada vez más líquido del subsuelo mientras algunas zonas se hunden y puede anunciar nuevas tecnologías mientras persisten drenajes insuficientes, la nueva ley tendrá sentido solamente si logra conectar estas realidades y convertirlas en una política integral, porque el problema del agua ya no amenaza únicamente el futuro del Edoméx, está afectando su presente.
Puedo hacerla también más crítica para portada, con una cabeza más contundente y una bajada centrada en la paradoja de que Edoméx se hunde, se inunda y al mismo tiempo se queda sin agua.


