* El INEGI identificó incrementos en productos como papa, cebolla, tortilla, frijol y carne de res, además de aumentos en servicios como transporte, salud y medicamentos, que elevan el costo de vida de las familias……
Por Martha Romero
Conocer el comportamiento de los precios de los alimentos se ha vuelto cada vez más importante para que las familias puedan organizar sus gastos y protejan su economía, tanto en las zonas urbanas como en las comunidades rurales.
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), entre los productos que registraron los mayores incrementos a nivel nacional se encuentran la papa y la cebolla.
A estos se suman los alimentos consumidos fuera del hogar, como los que se ofrecen en fondas y puestos, cuyo encarecimiento representa una presión adicional para la población trabajadora y las amas de casa.
En las zonas urbanas, donde una persona requiere al menos 2 mil 545 pesos mensuales para cubrir sus necesidades alimentarias básicas, también se mantiene la atención sobre productos como el jitomate y la leche pasteurizada. Aunque sus precios han mostrado una disminución, continúan por encima de los registrados en 2025.
Asimismo, el pan de caja, la tortilla de maíz, los refrescos, el agua embotellada y la carne de pollo forman parte de los productos cuyo incremento representa una presión constante para el gasto de los hogares.
En cuanto a la canasta no alimentaria, cuyo costo alcanzó 4 mil 884 pesos mensuales por persona en el ámbito urbano, la inflación también impactó distintos bienes y servicios.
El transporte público terrestre registró el mayor incremento, seguido de los rubros de educación, cultura y recreación, así como de los artículos de cuidado personal y limpieza para el hogar.
En las zonas rurales, el costo mínimo de la canasta alimentaria se ubicó en mil 894 pesos mensuales por persona. En estas comunidades, uno de los principales focos de atención se encuentra en el aumento de productos como el bistec y la carne molida de res.
A la lista se suman el frijol y la tortilla de maíz, considerados productos esenciales para las familias del campo, además de la leche de vaca, el jitomate y el agua natural.
La canasta que contempla tanto productos alimentarios como no alimentarios alcanzó en las regiones rurales un costo de 3 mil 494 pesos mensuales por persona.
En estas comunidades, los mayores incrementos también se observaron en servicios de salud y medicamentos, así como en el transporte entre localidades, situación que puede representar una mayor carga económica debido a las distancias que existen entre las comunidades y los centros urbanos.
Ante este panorama, el seguimiento mensual de los precios permite a las familias identificar los productos y servicios que más impactan su presupuesto y ajustar sus gastos de acuerdo con las variaciones del costo de vida.


