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Presume Edomex millones en salud, pero el rezago persiste

* Miles de millones de pesos, hospitales, clínicas y nuevos proyectos vuelven a colocarse sobre la mesa, pero para millones de mexiquenses el verdadero desafío sigue siendo que los anuncios se conviertan en servicios, medicamentos y atención digna……

Por Karina Rocha

El Estado de México vuelve a escuchar una cifra multimillonaria acompañada de promesas de transformación; ahora son 5 mil 678 millones de pesos para 14 proyectos de infraestructura de salud, principalmente en la zona oriente: hospitales, clínicas, unidades familiares y centros de cuidado infantil forman parte de un paquete que, sobre el papel, parece responder a necesidades acumuladas durante décadas.

El problema es que los mexiquenses ya han escuchado demasiados anuncios. Desde la llegada de Morena al poder federal en 2018 y posteriormente al gobierno estatal en 2023, la palabra “bienestar” se convirtió en bandera política, pero para amplios sectores de la población la transformación prometida todavía resulta difícil de encontrar en la vida cotidiana.

Porque una cosa son los proyectos presentados desde una conferencia y otra muy distinta conseguir una consulta médica, encontrar medicamentos, obtener una cirugía a tiempo o recibir atención especializada sin esperar meses.

El nuevo plan contempla hospitales en Chicoloapan, Ecatepec y Chi malhuacán, Unidades de Medi cina Familiar Plus en Valle de Chalco y Tlalnepantla, instalaciones del ISSSTE en Naucalpan y Texcoco, además de siete Centros de Educación y Cuidado Infantil.

La dimensión de algunos proyectos resulta considerable: Chimalhuacán tendría un Hospital General Regional con 535 camas; Valle de Chalco una unidad con 89 consultorios y 84 sillones para hemodiálisis; Tlalnepantla otra con 121 consultorios y la misma capacidad para tratamiento renal.

Son números importantes sí, pero todavía son, en buena medida, números en un proyecto.

Varias construcciones comenzarán apenas entre septiembre y octubre de 2026, mientras otras terminarían hasta 2027. Es decir, buena parte de los beneficios anunciados todavía pertenece al futuro y, justamente, ahí debería comenzar el escrutinio ciudadano.

La salud no puede vivir de anuncios

El caso del Hospital Pediátrico Oncológico de Ecatepec resulta especialmente revelador pues se pretende recuperar una infraestructura abandonada desde 2007 y concluirla en octubre de 2027.

Cabe comentar que, después de casi dos décadas se siga hablándo de rescatar un hospital destinado a niños con cáncer demuestra la magnitud del rezago institucional que ha sobrevivido a gobiernos de distintos colores.

Sería injusto responsabilizar exclusivamente a la actual administración de problemas acumulados durante décadas, pero sería igualmente injusto aceptar que quienes llegaron prometiendo transformar radicalmente las condiciones de vida sigan utilizando permanentemente el pasado como explicación.

Morena gobierna México desde hace casi ocho años y el Estado de México desde septiembre de 2023 y, llegado este punto, la ciudadanía tiene derecho a exigir resultados propios y no solamente diagnósticos sobre lo que dejaron administraciones anteriores, la salud es quizá el terreno donde esa exigencia resulta más urgente.

Se anuncia la rehabilitación de 182 centros de salud, trabajos en 16 hospitales, la reactivación de 10 quirófanos, la contratación de mil 82 profesionales y la distribución de cuatro millones de medicamentos.

Pero ninguna estadística gubernamental sustituye la experiencia del paciente, el verdadero indicador está en las salas de espera, en las farmacias hospitalarias, en las fechas disponibles para una consulta especializada y en las familias que recorren distintas unidades intentando conseguir estudios, medicamentos o atención.

Ahí debe medirse el “bienestar”.

Los 5 mil 678 millones de pesos anunciados son importantes y las nuevas instalaciones son necesarias, especialmente en municipios densamente poblados y durante años castigados por carencias de infraestructura. Precisamente por eso, el anuncio no merece aplausos anticipados, sino vigilancia permanente.

Cada hospital deberá terminarse en tiempo y forma, cada consultorio tendrá que contar con médicos, cada quirófano deberá funcionar, cada equipo deberá tener especialistas capaces de operarlo y cada farmacia deberá disponer de medicamentos.

De nada sirve inaugurar edificios impecables si posteriormente faltan anestesiólogos, enfermeras, especialistas, insumos o mantenimiento.

El Estado de México parece vivir desde hace años entre anuncios de carreteras, hospitales, transporte, agua, seguridad, programas sociales y grandes planes regionales.

Cada presentación promete cambiar la realidad de millones de personas, pero la transformación cotidiana avanza mucho más lentamente que los discursos.

Y quienes más resienten esa distancia son precisamente las familias vulnerables que supuestamente ocupan el centro del proyecto político.

Porque bienestar no es recibir permanentemente promesas de lo que estará terminado el próximo año, bienestar es poder atender hoy a un niño enfermo, conseguir medicamentos sin endeudarse, acceder a un especialista sin esperar meses y entrar a un hospital donde existan médicos, camas y equipo funcionando.

El gobierno tiene ahora frente a sí una oportunidad para demostrar que estos 5 mil 678 millones de pesos serán algo más que otra cifra espectacular, que construya los hospitales, equipe las clínicas, contrate al personal y cumpla los calendarios.

Después podrá hablar de transformación, porque en salud, las promesas no curan, los discursos no operan y los anuncios no salvan vidas.

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