El drama en la NFL no da tregua y los Tampa Bay Buccaneers acaban de lanzar una bomba que sacude todo el panorama de la liga: Baker Mayfield firmó una extensión de contrato por 3 años y 165 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los quarterbacks mejor pagados del planeta. El acuerdo, alcanzado apenas cinco días antes del kickoff de la temporada 2026, pone fin a semanas de tensión y rumores sobre el futuro del mariscal en la Bahía de Tampa.
Mayfield, quien había declarado sentirse “irrespetado” por las ofertas iniciales del equipo durante el campamento de entrenamiento, finalmente logró el reconocimiento económico que exigía. “Aparentemente, Baker Mayfield ya no se siente irrespetado”, ironizó un reporte de NBC Sports tras confirmarse la noticia. El nuevo contrato lo amarra hasta la campaña 2029 y lo coloca en la élite salarial junto a nombres como Joe Burrow, Josh Allen y Trevor Lawrence.
La negociación fue todo menos tranquila. Mayfield había puesto una fecha límite para cerrar el trato, la cual ya había pasado, y la directiva de los Buccaneers parecía dispuesta a dejarlo llegar a la agencia libre. Sin embargo, la presión de iniciar la temporada sin certezas en la posición más importante del emparrillado terminó por inclinar la balanza a favor del quarterback.
Desde su llegada en 2023, Baker Mayfield ha sido el rostro de la era post-Tom Brady en los Buccaneers. En tres temporadas como titular, presume un récord de 27-24, dos títulos de la NFC South (2023 y 2024) y dos apariciones en playoffs. Su impacto fue inmediato: en 2024, el equipo cerró con marca de 10-7, se coronó en la división y llegó hasta la Ronda Divisional, donde cayeron ante los Washington Commanders.
El 2025 fue una montaña rusa. Los Buccaneers arrancaron con fuerza (6-2), pero una plaga de lesiones y un cierre de 2-7 los dejó fuera de la postemporada con récord de 8-9. Mayfield, lejos de rendirse, jugó los 17 partidos a pesar de lesiones en el pie, dedo, bíceps, rodilla, oblicuo y hombros. Sus números: 63.2% de pases completos, 3,693 yardas, 26 touchdowns y 11 intercepciones. Un guerrero que, pese a las adversidades, nunca soltó el timón.
El acuerdo de Baker Mayfield no solo asegura estabilidad para los Buccaneers, sino que también reconfigura el mercado de quarterbacks en la NFL. Con un promedio anual de 55 millones de dólares, Mayfield iguala los salarios de superestrellas como Joe Burrow, Josh Allen, Jordan Love, Matt Stafford y Trevor Lawrence. La cifra lo coloca en la cima de la pirámide salarial, un mensaje claro de que Tampa confía plenamente en su mariscal.
La extensión llega en un momento clave: Mayfield estaba entrando en el último año de su contrato anterior y, de no haberse concretado el acuerdo, habría sido uno de los agentes libres más codiciados al finalizar la temporada. Ahora, los Buccaneers blindan a su líder ofensivo y evitan una posible guerra de ofertas en el mercado.
Con este movimiento, los Buccaneers mandan un mensaje de poder a toda la NFC South. Equipos como los New Orleans Saints, Atlanta Falcons y Carolina Panthers tendrán que lidiar con un rival que no solo tiene a uno de los quarterbacks mejor pagados, sino también a uno de los más experimentados y curtidos en batallas divisionales.
Para la NFL en general, la extensión de Mayfield podría detonar una nueva ola de negociaciones multimillonarias para otros quarterbacks que buscan su gran contrato. El efecto dominó no tardará en sentirse en franquicias que aún no han asegurado a sus mariscales de campo franquicia.


