Por Mary González
El deterioro del Cerro de los Murciélagos continúa avanzando y se ha convertido en una de las principales preocupaciones ambientales para habitantes de Zinacantepec, quienes denuncian la falta de acciones permanentes para detener la acumulación de basura, escombro y residuos sólidos en este espacio de alto valor ecológico, histórico y cultural.
Vecinos de la zona aseguran que durante meses han reportado la presencia de un tiradero clandestino que crece sin control, sin que las denuncias ciudadanas se traduzcan en una estrategia efectiva de vigilancia, limpieza y sanción contra quienes depositan desechos de manera ilegal.
El Cerro de los Murciélagos, reconocido por albergar cavernas naturales que históricamente sirvieron como refugio de diversas especies de murciélagos y por conservar vestigios prehispánicos vinculados con la identidad del municipio, enfrenta una degradación que pone en riesgo tanto la biodiversidad como el patrimonio natural de Zinacantepec.
Habitantes señalan que, pese a los programas ambientales promovidos por el gobierno municipal encabezado por Manuel Vilchis, las condiciones actuales del cerro reflejan una realidad distinta. Consideran que la respuesta institucional ha sido insuficiente y, en algunos casos, reactiva, llegando únicamente cuando el problema alcanza mayor visibilidad pública.
Pedro Chávez, vecino del municipio, advirtió que la acumulación de residuos no solo afecta el paisaje, sino que representa una amenaza para la fauna silvestre, favorece la contaminación del suelo y genera riesgos sanitarios para las comunidades cercanas.
Especialistas en conservación ambiental han señalado que la recuperación de un ecosistema degradado puede requerir años de restauración, manejo integral y monitoreo constante. La eliminación de los tiraderos clandestinos es apenas el primer paso para restablecer el equilibrio ecológico de áreas naturales que han sufrido un impacto prolongado.
Frente a este escenario, habitantes de Zinacantepec hicieron un llamado a que las autoridades municipales implementen un programa permanente de protección ambiental que incluya vigilancia continua, retiro inmediato de residuos, restauración de la vegetación nativa, educación ambiental y sanciones contra quienes continúen utilizando el cerro como sitio de disposición ilegal de desechos.
Para los vecinos, rescatar el Cerro de los Murciélagos significa proteger uno de los últimos espacios naturales con valor ambiental e histórico del municipio. Advierten que permitir el avance de la contaminación compromete no solo la conservación de la biodiversidad, sino también el legado natural que las futuras generaciones tienen derecho a conocer y preservar.


