* La entrega de 747 granadas, 779 armas de fuego y casi 29 mil cartuchos durante el Canje de Armas 2026 revela una inquietante presencia de armamento entre particulares y abre una pregunta que las cifras oficiales no responden, ¿cómo llegaron tantos explosivos a manos de civiles?……
Por Karina Libien
El Canje de Armas 2026 terminó en el Estado de México con un resultado que puede presentarse como exitoso por la cantidad de armamento retirado de circulación, pero detrás de las cifras existe un dato demasiado grande para reducirlo a una estadística institucional, 747 granadas fueron entregadas por ciudadanos durante el recorrido realizado por solamente 38 de los 125 municipios mexiquenses, prácticamente una granada por cada arma de fuego recibida y una cantidad que obliga a preguntar qué clase de armamento permanece todavía disperso entre la población.
El balance incluye 779 armas de fuego, 513 cortas y 266 largas, 28 mil 878 cartuchos y 747 granadas, a cambio se entregaron incentivos económicos cercanos a ocho millones de pesos, cada pistola, rifle, cartucho o artefacto explosivo retirado representa un riesgo menos, pero celebrar únicamente el número recuperado dejaría fuera la parte más preocupante de la historia, cientos de explosivos estuvieron en algún momento fuera del control institucional y terminaron en manos de particulares.
No puede afirmarse que las 747 granadas fueran funcionales, tampoco que todas correspondieran a material de uso militar ni mucho menos que las personas que las entregaron estuvieran relacionadas con actividades delictivas, el carácter anónimo y voluntario del programa impide establecerlo, pero esas mismas características dejan sin respuesta una interrogante fundamental, ¿de dónde salieron 747 granadas?.
Casi una granada por cada arma
La proporción llama particularmente la atención, por cada 100 armas de fuego entregadas aparecieron aproximadamente 96 granadas, el dato resulta todavía más significativo porque el programa únicamente recorrió 38 municipios, menos de la tercera parte de las 125 demarcaciones que integran el Estado de México.
Conocer el desglose municipal resulta indispensable, saber dónde fueron entregadas las granadas, cuáles municipios concentraron más artefactos, qué tipo de dispositivos eran, en qué condiciones se encontraban y cuántos podían funcionar permitiría dimensionar realmente el problema, sin esa información, las 747 granadas permanecen como una enorme cifra acumulada que genera más preguntas de las que responde.
También debería conocerse dónde aparecieron las 266 armas largas, porque cruzar ambos datos permitiría establecer si existen regiones donde coinciden mayores concentraciones de rifles, explosivos y municiones, posteriormente esa distribución podría compararse con decomisos, delitos de alto impacto y aseguramientos realizados durante operativos de seguridad.
Explosivos fuera del control institucional
Una granada no representa el mismo riesgo que un objeto convencional almacenado dentro de una vivienda, dependiendo de su tipo, condición y capacidad operativa, una manipulación incorrecta puede provocar consecuencias graves, por eso retirar estos artefactos de los hogares es importante, pero descubrir que fueron entregados por cientos debería provocar algo más que satisfacción por el resultado del programa.
También aparecen 28 mil 878 cartuchos, suficientes para dimensionar que el fenómeno no se limita a personas conservando alguna pistola vieja dentro de un cajón, el inventario recuperado incluye armas cortas, armas largas, miles de municiones y centenares de artefactos clasificados como granadas.
El programa permite entregar armamento de manera anónima precisamente para evitar que el temor a una investigación impida desprenderse de objetos peligrosos, esa política tiene una lógica preventiva, sin embargo, también provoca que prácticamente desaparezca la posibilidad de reconstruir el camino seguido por cada pieza hasta llegar a manos particulares.
La pregunta incómoda
Las autoridades conocen cuántas granadas fueron recibidas, pero el dato verdaderamente importante sería conocer cómo llegaron a los hogares, pudieron permanecer guardadas durante años, haber sido heredadas, encontradas, adquiridas ilegalmente o provenir de circunstancias completamente diferentes, mientras no exista información técnica suficiente, cualquiera de esas posibilidades sería únicamente especulación.
Precisamente por eso el desglose resulta necesario, porque 747 granadas no deberían convertirse en un número más dentro de un comunicado de resultados, su cantidad justifica una explicación mucho más amplia sobre características, antigüedad, condiciones y distribución territorial.
Hay además otra variable inevitable, el programa solamente contabiliza lo que voluntariamente fue entregado, no existe manera de extrapolar automáticamente esos resultados para determinar cuánto armamento permanece en circulación, pero tampoco puede suponerse que después del canje desapareció el problema.
Sólo participaron 38 municipios
La dimensión territorial aumenta las interrogantes, el Estado de México cuenta con 125 municipios y el programa llegó a 38, es decir, alrededor del 30 por ciento de las demarcaciones, aun dentro de ese universo limitado aparecieron cientos de armas largas y cortas, decenas de miles de cartuchos y 747 granadas.
¿Qué ocurriría si el ejercicio pudiera extenderse simultáneamente a los 125 municipios?, ¿cuántas armas permanecen almacenadas en viviendas?, ¿cuántos explosivos continúan fuera del control institucional?, ¿existen municipios donde el fenómeno es significativamente mayor?, las cifras disponibles no permiten responder esas preguntas, pero sí justifican formularlas.
El éxito también revela el problema
Destruir armamento entregado voluntariamente reduce riesgos y constituye un resultado favorable, pero existe una paradoja difícil de ignorar, mientras mayor es el número de objetos recuperados, mayor es también la evidencia de cuánto material potencialmente peligroso estuvo previamente fuera de los controles oficiales.
Las 747 granadas representan justamente esa contradicción, pueden ser presentadas como 747 riesgos eliminados, pero también como 747 razones para investigar el origen y circulación de explosivos entre particulares.
El Canje de Armas 2026 consiguió sacar de circulación 779 armas, casi 29 mil cartuchos y centenares de granadas, ahora falta responder la pregunta que dejó escondida detrás de sus propias cifras, si todo eso fue entregado voluntariamente en apenas 38 municipios, ¿cuánto armamento permanece todavía oculto en el Estado de México?.


