* Más de la mitad de los trabajadores mexiquenses permanece en la informalidad y 260 mil personas buscan empleo; las cifras revelan que tener trabajo no necesariamente significa contar con estabilidad, seguridad social o ingresos suficientes……
Por Karina Rocha
El Estado de México tiene millones de personas trabajando, pero detrás de las cifras de ocupación aparece una realidad mucho menos favorable: más de la mitad de quienes tienen empleo permanece en la informalidad, mientras alrededor de 260 mil mexiquenses se encuentran desocupados y una proporción creciente de trabajadores enfrenta condiciones críticas de ocupación.
Los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondientes al primer trimestre de 2026 colocan sobre la mesa una discusión que va mucho más allá de contabilizar plazas laborales. En ese periodo, 8.1 millones de personas estaban ocupadas en el Estado de México, alrededor de 128 mil más que durante el mismo trimestre de 2025.
El problema comienza cuando se observa qué clase de empleo tienen.
De acuerdo con los indicadores disponibles, 55.4 por ciento de la población ocupada mexiquense trabaja en condiciones de informalidad, mientras únicamente 44.6 por ciento se encuentra dentro de la formalidad. En números generales, significa que millones de personas dependen de actividades laborales que pueden carecer de seguridad social, estabilidad contractual o prestaciones asociadas al empleo formal.
La dimensión salarial también exhibe la brecha. Los datos reportados por Data México para el primer trimestre de 2026 ubican el ingreso mensual promedio de los trabajadores formales en aproximadamente 9 mil 660 pesos, frente a 6 mil 770 pesos entre quienes trabajan en la informalidad.
Trabajar ya no garantiza bienestar
La fotografía laboral resulta particularmente relevante en una entidad que concentra una de las mayores fuerzas laborales del país. Tener 8.1 millones de personas ocupadas puede presentarse como un indicador favorable, pero la cantidad por sí sola dice poco sobre la calidad del empleo.
La pregunta fundamental es cuántos de esos puestos permiten realmente sostener un hogar, acceder a servicios médicos, generar ahorro para el retiro, obtener créditos o enfrentar una emergencia económica sin caer en endeudamiento.
La ENOE revela además que la tasa de condiciones críticas de ocupación aumentó de 42.5 por ciento durante el primer trimestre de 2025 a 44.3 por ciento en el mismo periodo de 2026, otro indicador que obliga a mirar con mayor cuidado el comportamiento del mercado laboral mexiquense.
Mientras tanto, la tasa de desocupación se ubicó en 3.1 por ciento, equivalente aproximadamente a 260 mil personas, después de haber registrado 2.69 por ciento durante el trimestre previo.
Esto significa que el desafío no consiste exclusivamente en crear puestos de trabajo, sino en conseguir que sean empleos capaces de ofrecer condiciones mínimas de bienestar. Las cifras formales tampoco son lineales
Los registros del empleo asegurado también muestran movimientos que requieren una lectura cuidadosa. Al cierre de enero de 2026, el Estado de México contabilizaba 1 millón 970 mil 423 trabajadores formales, una disminución de 35 mil 565 respecto de diciembre de 2025, aunque todavía representaba un crecimiento anual de 4.76 por ciento.
Durante junio apareció nuevamente una señal de retroceso mensual: el Estado de México perdió 3 mil 960 puestos registrados ante el IMSS respecto de mayo, aunque el balance acumulado del primer semestre todavía reportaba 91 mil 240 empleos adicionales.
Los números muestran precisamente por qué resulta insuficiente seleccionar únicamente el indicador más favorable.
El Estado de México puede registrar crecimiento anual del empleo formal y, simultáneamente, experimentar retrocesos mensuales, mantener una elevada informalidad y conservar a cientos de miles de personas buscando una oportunidad laboral. El reto es la calidad.
El verdadero debate debería comenzar ahí.
Para una entidad con más de ocho millones de trabajadores, presumir únicamente cuántos empleos existen corre el riesgo de esconder la parte más incómoda del mercado laboral: qué empleos son, cuánto pagan y qué protección ofrecen.
La informalidad de 55.4 por ciento significa que prácticamente uno de cada dos trabajadores, y algo más, permanece fuera de la formalidad laboral.
Y ahí se encuentra uno de los mayores pendientes económicos del Estado de México.
Porque una política laboral exitosa no debería medirse solamente por el número de personas que lograron encontrar alguna actividad para obtener ingresos. También tendría que responder cuántas consiguieron un empleo digno, estable y suficientemente remunerado.
La discusión, entonces, no es si los mexiquenses trabajan. Trabajan millones.
La pregunta que deberían responder las autoridades es otra: ¿por qué, después de trabajar todos los días, para millones todavía no alcanza?


