CAMBIANDO DE TEMA

Ocho cuentas pendientes con el Valle de México

Por Karina A. Rocha Priego

El problema para el gobierno de Delfina Gómez ya no es demostrar que existen programas, inversiones, anuncios u operativos en el Valle de México, todo eso existe, el problema político es explicar por qué, después de casi tres años de administración, millones de habitantes continúan enfrentando inundaciones recurrentes, redes hidráulicas deterioradas, socavones, extorsión, desapariciones, transporte insuficiente, contaminación, hospitales pendientes y drenajes saturados.

Y si existe un funcionario al que corresponde preguntarle por el resultado de la coordinación gubernamental es Horacio Duarte, no porque tenga que bajar personalmente a destapar una coladera o reparar un colector, sino porque la Secretaría General de Gobierno tiene atribuciones de coordinación política entre dependencias y relación con los ayuntamientos, justamente el tipo de intervención que requieren problemas que atraviesan municipios, secretarías y niveles de gobierno.

UNO: las inundaciones conocidas

El gobierno sabe dónde se inunda el Estado de México, su propio Atlas de Inundaciones 2026 contabilizó 382 eventos hidrometeorológicos durante la temporada anterior, incluyendo 92 inundaciones urbanas y 285 encharcamientos, con afectaciones en 96 colonias de 41 municipios, además reconoce que buena parte de la concentración del riesgo se encuentra en las zonas metropolitanas y relaciona las afectaciones con drenajes saturados, urbanización y residuos sólidos (Comisión del Agua del Estado de México).

La pregunta entonces no es si conocen el problema, sino qué cambió después de conocerlo.

DOS: agua arriba y tuberías rotas abajo

El segundo expediente es el agua, mientras se anuncian pozos, obras y nuevas inversiones, debajo de las calles permanecen tuberías envejecidas, fugas y drenajes deteriorados, Ecatepec llegó a documentar 187 socavones durante 2025, muchos relacionados con fugas y fallas de infraestructura, el contraste obliga a revisar cuánto se ha invertido en infraestructura nueva y cuánto del sistema antiguo ha sido realmente sustituido.

TRES: extorsión que no desaparece

El tercer expediente golpea directamente a comerciantes, transportistas y familias, durante 2025 el área estatal especializada recibió 39 mil 67 denuncias vinculadas con extorsión y fraude telefónico, Ecatepec acumuló 3 mil 886 incidencias, Naucalpan, 2 mil 404, Nezahualcóyotl, mil 831, y Cuautitlán Izcalli, mil 617, todos municipios fundamentales del Valle de México (Secretaría de Seguridad Edomex).

Hay Mesas de Paz, operativos y coordinación institucional, precisamente por eso corresponde preguntar: ¿cuál ha sido el resultado medible de esa coordinación?.

CUATRO: los que siguen sin regresar

Las desapariciones constituyen probablemente el expediente más sensible, los registros estatales continúan publicando durante septiembre de 2026 nuevos boletines de personas desaparecidas, al mismo tiempo que existen también localizaciones, es decir, hay trabajo institucional, pero igualmente permanece una demanda constante de búsqueda y coordinación entre autoridades (Comisión de Búsqueda Edomex).

Aquí tampoco basta contabilizar reuniones, lo importante es medir resultados.

CINCO: viajar sigue siendo sobrevivir

En movilidad existen inversiones y proyectos en proceso, pero algunas de las soluciones estratégicas continúan inconclusas, el Trolebús hacia Ixtapaluca seguía en construcción y otras ampliaciones permanecían en distintas etapas, mientras millones de usuarios siguen dependiendo de rutas fragmentadas, unidades convencionales, transbordos y vialidades congestionadas.

La obra anunciada importa, pero para el pasajero importa todavía más cuándo comienza a funcionar.

SEIS: respirar sigue dependiendo del clima

La contaminación constituye otro recordatorio de que ningún municipio puede resolver sólo los problemas metropolitanos, durante 2026 volvieron a activarse contingencias por ozono, incluida una el 12 de septiembre, el fenómeno es compartido con Ciudad de México y Federación, pero precisamente por eso exige coordinación regional permanente y resultados evaluables.

SIETE: hospitales esperando pacientes

El expediente hospitalario exhibe rezagos acumulados durante administraciones anteriores que todavía no terminan de corregirse, el Hospital Pediátrico Oncológico de Ecatepec permaneció abandonado desde 2007, mientras proyectos de Chicoloapan, Chimalhuacán y Valle Ceylán han requerido reactivación o nuevas obras, reconocer que el rezago viene de atrás no elimina la obligación del actual gobierno de explicar cuándo quedará finalmente resuelto.

OCHO: la basura termina flotando

Y después está la basura, toneladas de residuos siguen apareciendo en calles, barrancas, canales, presas y drenajes, el propio gobierno retiró 25 toneladas de residuos de la presa El Ángulo, en Cuautitlán Izcalli, una acción necesaria que al mismo tiempo demuestra la magnitud de un problema que sigue resolviéndose muchas veces después de que la basura ya llegó al sistema hidráulico.

Horacio Duarte, coordinación bajo examen

Estos ocho expedientes llevan al mismo escritorio político, no porque Horacio Duarte sea secretario del Agua, de Movilidad, de Salud, de Seguridad o del Medio Ambiente, sino porque alguien tiene que articular a todos cuando el problema rebasa las fronteras administrativas.

La pregunta correcta no es cuántas mesas encabezó Duarte, sino qué consiguieron esas mesas, qué acuerdos obligaron a cumplir, cuáles problemas dejaron de repetirse y qué indicadores permiten afirmar que la coordinación entre secretarías y municipios funciona.

¿Otra vez el Estado 33?

Y ante la persistencia de problemas que durante décadas han golpeado especialmente al oriente y norte mexiquense, vuelve inevitablemente una discusión política incómoda, la posible creación de un Estado 33 que separe al Valle de México del Valle de Toluca.

Dividir la entidad no garantiza por sí mismo mejores gobiernos ni mejores servicios, requeriría una compleja transformación constitucional, financiera y administrativa, pero ante la percepción de indiferencia de las autoridades resulta legítimo que vuelva a debatirse si una región de millones de habitantes, con problemas metropolitanos propios, necesita una estructura política distinta.

Porque después de casi tres años, ya no alcanza con anunciar cuánto se invertirá, la pregunta que queda frente a Delfina Gómez y Horacio Duarte es mucho más concreta, qué problema estructural del Valle de México pueden afirmar que ya quedó resuelto.

La respuesta es “un mínimo”, pues ambos servidores públicos pocas veces se dignan acudir a las zonas del Valle de México, cuyos problemas son cada vez peores y no hay quien dé la cara, el tiempo y la capacidad, para resolverlos; termino.

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