CAMBIANDO DE TEMA

Voto ciudadano, cambiaría el rumbo de México

Por Karina A. Rocha Priego

Esta, queridos lectores, será la primera columna de 2024, y no quiero iniciar antes de desearles un próspero 2024, en todos sentidos, para ustedes y sus apreciables familias.

Sabemos que 2024, será un año muy importante para los mexiquenses, y los mexicanos en general, se avecina un proceso electoral histórico, pues como se ha dicho fuerte y quedo, los mexicanos enfrentaremos con una “elección de Estado”, de tal suerte que quienes estén en contra de los resultados (nulos) de las administraciones en turno, hablando de los tres niveles de gobierno, no tendrán otra que ¡salir a votar!, dejar atrás esa forma mediocre de pensar sobre el proceso electoral, asegurando que “no salen a votar porque todo es lo mismo” cuando, en realidad, sí se puede lograr el cambio que ansían millones de mexicanos.

Sin embargo, la dificultad que se puede presentar, sin lugar a dudas, tiene que ver con los candidatos, cuando hemos sido testigos del cómo el “chapulineo político” está a todo lo que da. A los aspirantes a un cargo de elección popular lo que menos les importa es la ideología partidista, les importa muy poco los ideales de la militancia, les interesa el cargo, el poder, de ahí que decenas de aspirantes han abandonado sus partidos para unirse a otros institutos políticos, con el pensamiento de que esa decisión “les hará justicia”, sin darse cuenta que, para las militancias leales, los “fuereños” no tienen lugar, pero con todo y eso, buscarán “la oportunidad”.

Aunque, lo que más se va a ver en el proceso electoral que se avecina, por lo menos en el Estado de México, es la intención de buscar una reelección al cargo, a pesar del mal trabajo que hayan hecho. En el caso específico de los morenistas, apuestan a la “elección de Estado” que prepara el Gobierno Federal, sintiéndose seguros de ser parte de las “artimañas” de aquellos que buscan perpetuidad en el poder.

Pero hay otra atenuante, y tiene que ver con todos los inmigrantes que han sido registrados ante el INE, que forman parte de la “cartera” de beneficiarios de los programas sociales federales, inmigrantes que hoy tienen casa, trabajo y seguro social, además de los beneficios económicos con los que literalmente se vendieron al gobierno de la República, y quienes saldrán a votar el próximo 2 de junio a favor de quien “les está dando de comer”, por lo menos, en lo que son las elecciones, después, quién sabe.

Pero si pensamos que eso no tiene solución, de ahí que muchos piensen en NO salir a votar porque, al final, siempre es lo mismo, tendríamos que convencerlos de que la solución siempre será cumplir con su obligación y derecho de votar para elegir a sus gobernantes.

Si bien es cierto que “la ignorancia” viene ganando terreno en este país, y no sólo la ignorancia académica, estos que han sido hipnotizados por el “dinero fácil” que reparte el Gobierno de la República, dinero que “no es dinero del Presidente o del partido político del que emanó para ganar la Presidencia de México”, sino de los contribuyentes cautivos que, con el pago de sus impuestos, han permitido que esos recursos “sean desviados” hacia programa sociales”, pero todos aquellos que sienten “no ser parte de esa humanidad ignorante” son los que tienen que salir a emitir su voto, ¿será tan difícil hacer eso?.

Porque escuchamos toda clase de quejas, lloriqueos, lamentaciones de políticos, empresarios, académicos, investigadores, mentores, industriales, médicos que han sido “intercambiados” por médicos cubanos o de otros países sudamericanos; extranjeros que han pasado por encima de profesionistas mexicanos y que hoy están siendo muy bien favorecidos por el gobierno federal, esos que han sido reemplazados, son los que deben salir a votar el próximo 2 de junio y dejar la actitud cobarde en la que se han sumergido, sin luchar, sin exponer lo que se ha vivido desde hace casi seis años y, si tanto les ha dolido, tienen en sus manos la clave del cambio: UN VOTO.

Hoy por hoy, la situación que priva en México, es grave: la inseguridad y la violencia, según “los eruditos de la política”, sigue siendo responsabilidad de anteriores administraciones, pero, ¿luego de casi seis años, los peñistas, calderonistas, foxistas, siguen operando en este país? Porque ello significaría que los excolaboradores de los expresidentes ¡siguen mandando en las instituciones gubernamentales en México! y que es una farsa el supuesto trabajo que realizan los actuales “empleados del pueblo”, pero eso sí, son quienes cobran un “muy buen sueldo”.

Lo que sí es un hecho, es que quienes buscan la reelección deben estar muy conscientes de que, si le fallaron a la gente, esta se las va a cobrar y bastante caro, sobre todo a aquellos opositores al partido “en el poder” que, insisto, le meterán “toda la carne del pueblo al asador” para lograr su objetivo de perpetuarse en el poder.

La guerra apenas empieza.
El pueblo ¡está herido!

Y, sí, aunque se han repartido miles de millones de pesos a gente que prefiere estirar la mano antes de ser productiva, no comprenden que todas las familias de México estarán endeudadas por décadas, gracias al endeudamiento de billones de pesos del gobierno federal, lo que implicará que, lo que hoy reciben “fácilmente”, mañana, no les servirá ni para papel de baño.

Así se vislumbra, queridos lectores, el futuro de México y los mexicanos.

Ese mal del que todos se quejan pero, a la hora de salir a votar, prefieren hacerse los occisos, quedarse a ver el futbol o, de plano, ignorar un día de elecciones.

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