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Mando Unificado presume cifras, pero la violencia sigue golpeando al Oriente Edoméx

* Reducción de 36% en homicidio doloso y 53% en robo de vehículos contrasta con asesinatos, atentados, extorsiones y ataques armados registrados durante septiembre en municipios donde opera la estrategia……

Por Mary González

El Gobierno del Estado de México presentó nuevamente al Mando Unificado Oriente como una de sus principales cartas en materia de seguridad, después de 545 días de operación, la administración de Delfina Gómez Álvarez reportó una disminución de 36 por ciento en homicidio doloso y de 53 por ciento en robo de vehículos dentro de los 15 municipios que forman parte de esta estrategia, las cifras fueron expuestas durante la Mesa de Paz realizada en Chicoloapan y atribuidas a la coordinación entre autoridades municipales, estatales y federales, así como a operativos, inteligencia y presencia permanente de las corporaciones de seguridad, sin embargo, detrás de los porcentajes favorables existe otra realidad que continúa manifestándose en las calles, ataques directos, ejecuciones, extorsiones y agresiones con armas de fuego que obligan a revisar con mayor profundidad hasta dónde la reducción estadística significa realmente una recuperación de la seguridad.

Las cifras bajan, los ataques continúan

El contraste aparece incluso en los propios reportes oficiales, apenas el 7 de septiembre, cuando el Mando Unificado cumplía 531 días, las autoridades presumían una reducción de 37 por ciento en homicidio doloso, dos semanas después, al llegar a 545 días, el descenso reportado se ubicó en 36 por ciento, mientras la disminución en robo de vehículos permaneció en 53 por ciento, la variación no invalida la tendencia presentada por el gobierno, pero demuestra que la evolución del homicidio no mantiene una trayectoria completamente uniforme y que cada nuevo hecho violento modifica un escenario que todavía permanece lejos de poder considerarse resuelto.

La estrategia comprende Chalco, Chicoloapan, Chimalhuacán, Coacalco, Cuautitlán, Cuautitlán Izcalli, Ecatepec, Ixtapaluca, La Paz, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Texcoco, Tlalnepantla, Tultitlán y Valle de Chalco, una franja donde viven millones de personas y donde convergen algunos de los principales problemas metropolitanos de seguridad del Estado de México, la magnitud territorial hace relevante cualquier reducción delictiva, pero también vuelve indispensable observar municipio por municipio qué delitos disminuyen, cuáles permanecen, dónde se concentran los homicidios y qué zonas continúan sufriendo extorsiones, narcomenudeo, robo y ataques armados.

Dos muertos el mismo día del anuncio

Uno de los episodios más incómodos para el discurso oficial ocurrió prácticamente al mismo tiempo que se divulgaban las cifras positivas, el 21 de septiembre dos personas murieron por disparos sobre la carretera federal México-Puebla, a la altura de Valle de Chalco, uno de los municipios incluidos en el Mando Unificado, hombres armados dispararon desde un vehículo en movimiento contra el conductor de un automóvil Honda, uno de los proyectiles también alcanzó al operador de una camioneta repartidora que se encontraba en la zona, ambos perdieron la vida y los responsables escaparon.

El hecho exhibe una de las limitaciones de cualquier balance construido exclusivamente alrededor de porcentajes, una disminución de homicidios puede representar un avance estadístico real y, al mismo tiempo, coexistir con corredores donde hombres armados pueden atacar desde vehículos, asesinar y abandonar la zona antes de ser detenidos, por ello el reto no consiste únicamente en demostrar que existen menos carpetas de investigación que antes, sino en acreditar que la capacidad de respuesta, prevención, investigación y captura también está produciendo cambios visibles para quienes habitan esos municipios.

Tecámac y Tultepec encendieron septiembre

Aunque Tecámac y Tultepec no forman parte de los 15 municipios del Mando Unificado Oriente, los episodios ocurridos durante septiembre forman parte del mismo entorno metropolitano y muestran la facilidad con que la violencia se desplaza entre municipios vecinos, el 15 de septiembre Carlos Galindo, asesor de la presidenta municipal de Tecámac, fue atacado cuando salía de su domicilio en Ojo de Agua, su camioneta recibió al menos 19 impactos de bala, él sufrió lesiones y su escolta recibió un disparo en el pulmón, imágenes de videovigilancia mostraron a sujetos que habrían permanecido en la zona antes de perpetrar la agresión.

Dos días después, en Tultepec, dos hombres fueron encontrados muertos por impactos de arma de fuego en la comunidad de La Piedad, los hechos ocurrieron cerca de la medianoche y las primeras versiones apuntaron hacia un posible ataque directo, estos acontecimientos no pueden cargarse estadísticamente al Mando Unificado si ocurrieron fuera de su cobertura, pero sí muestran un problema más amplio, la violencia en el Valle de México no reconoce fronteras administrativas y cualquier estrategia concentrada únicamente en determinados municipios corre el riesgo de enfrentar desplazamientos delictivos hacia localidades colindantes.

Ecatepec y la extorsión

Ecatepec también ofrece elementos para matizar el discurso de éxito, durante septiembre fueron vinculadas a proceso varias personas por hechos relacionados con homicidio y extorsión ocurridos en Santa María Chiconautla, las investigaciones señalan que comerciantes habrían recibido exigencias de hasta 150 mil pesos para permitirles continuar trabajando, posteriormente ocurrió una agresión donde participaron personas armadas, el caso muestra que la violencia no solamente se expresa mediante homicidios, también existe una estructura económica del delito que amenaza directamente a comerciantes y familias.

Por eso reducir la evaluación del Mando Unificado a homicidio y robo de vehículos resulta insuficiente, para conocer su verdadero impacto deberían transparentarse resultados comparables sobre extorsión, cobro de piso, desapariciones, robo a transporte público, robo a negocio, lesiones con arma de fuego, narcomenudeo y percepción ciudadana, algunos indicadores de percepción han mejorado en municipios como Nezahualcóyotl y Ecatepec, lo que representa un dato favorable, pero tampoco significa que la población haya dejado de experimentar miedo o exposición cotidiana al delito.

Menos delitos no significa paz

El gobierno estatal tiene razones para informar una reducción cuando sus registros muestran menos homicidios y menos vehículos robados, sería incorrecto ignorar esos resultados, pero igualmente equivocado sería convertir dos porcentajes en una declaración anticipada de victoria, la seguridad pública no se mide únicamente comparando un periodo contra otro, también se mide preguntando cuántos homicidios siguen ocurriendo, cuántas víctimas continúan sin justicia, cuántos comerciantes pagan extorsiones y cuántos agresores consiguen escapar después de disparar en plena vía pública.

El Mando Unificado Oriente puede estar generando resultados y al mismo tiempo enfrentar problemas profundos que todavía no han sido resueltos, ésa es justamente la lectura que debería prevalecer antes del Tercer Informe de Delfina Gómez, menos propaganda alrededor de porcentajes aislados y mayor apertura de los datos completos, porque entre decir que bajaron los homicidios y afirmar que el Oriente mexiquense está recuperando la tranquilidad existe una distancia enorme, una distancia que todos los días siguen recorriendo ciudadanos entre patrullas, cámaras, retenes y, todavía demasiado frecuentemente, escenas acordonadas por nuevos hechos de violencia.

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