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Inseguridad expulsa de sus hogares a miles de mexiquenses

* Mientras el gobierno estatal destaca reducciones en delitos de alto impacto, 67 mil 400 hogares registraron que, al menos uno de sus integrantes, tuvo que cambiar de vivienda por inseguridad o violencia……

Por Mary González

La inseguridad en el Estado de México ya no solamente se refleja en asaltos, extorsiones, robos, amenazas o pérdidas económicas, también está llegando hasta una de las decisiones más drásticas que puede enfrentar una familia, abandonar el lugar donde vive para buscar seguridad en otra vivienda, durante la medición correspondiente a 2025 fueron identificados 67 mil 400 hogares mexiquenses donde al menos uno de sus integrantes tuvo que cambiar de residencia por inseguridad o violencia, un dato que coloca otra dimensión del problema frente al discurso gubernamental de reducción de determinados delitos.

Cuando quedarse deja de ser opción

La cifra significa que decenas de miles de hogares llegaron a un punto en el que permanecer en determinado domicilio dejó de ser considerado seguro para alguno de sus integrantes, detrás del cambio pueden existir experiencias como asaltos, amenazas, extorsiones u otros hechos violentos, además el desplazamiento no necesariamente significa abandonar el Estado de México o mudarse a otro municipio, puede ocurrir dentro de una misma localidad, colonia o comunidad, por lo que una parte del fenómeno puede pasar prácticamente inadvertida en las estadísticas tradicionales sobre migración.

Los 67 mil 400 hogares involucraban aproximadamente a 207 mil personas, aunque esto no significa que todas ellas hayan sido desplazadas, la medición establece que al menos un integrante de esas viviendas tuvo que cambiar su lugar de residencia, la precisión es indispensable, pero no disminuye la gravedad del indicador, porque detrás de cada cambio obligado existe una familia cuya rutina pudo ser alterada por una situación relacionada con inseguridad o violencia.

El contraste con el discurso oficial

El gobierno mexiquense ha destacado resultados favorables en diferentes indicadores, durante 2025 reportó una reducción de 25.41 por ciento en delitos de alto impacto, al pasar de 83 mil 414 a 62 mil 222 casos, también informó una disminución de 39.21 por ciento en robo de vehículos con y sin violencia, datos que muestran avances específicos que deben ser reconocidos como tales, pero que no borran las consecuencias acumuladas de otros delitos ni significan que la seguridad haya dejado de condicionar la vida cotidiana de miles de familias.

El problema aparece justamente en esa distancia entre indicadores positivos y experiencias ciudadanas mucho más difíciles de reducir a una estadística mensual, cuando una víctima considera necesario abandonar su vivienda después de sufrir violencia, el daño ya trascendió el patrimonio, llegó al entorno familiar, modificó relaciones comunitarias, cambió traslados, escuelas, empleos y redes de apoyo, una reducción posterior en determinado delito no necesariamente devuelve a esa persona la posibilidad de regresar a donde vivía.

La extorsión también rompe comunidades

Entre los delitos de alto impacto que oficialmente reconoce la propia estrategia estatal se encuentra la extorsión, junto con homicidio, secuestro, robo a transporte, robo a negocio y robo de vehículo, esta clase de conductas puede generar consecuencias que van mucho más allá de la entrega de dinero, porque comerciantes, empresarios, transportistas y familias pueden terminar modificando actividades, cerrando negocios o cambiando de residencia cuando perciben que las amenazas representan un riesgo permanente.

La respuesta institucional ha incluido patrullajes, despliegues coordinados, sistemas de videovigilancia, operativos regionales y acciones de inteligencia, el Estado de México dispone además de infraestructura del C5, miles de cámaras y mecanismos tecnológicos de monitoreo, sin embargo, el nuevo indicador obliga a preguntar no solamente cuántos operativos se realizan o cuántos delitos disminuyen, sino cuántas personas pueden permanecer tranquilamente en su vivienda sin considerar necesario marcharse para protegerse.

La violencia desplaza más que las emergencias

El contraste con los fenómenos naturales también resulta significativo, fueron identificados 14 mil 100 hogares donde al menos un integrante debió cambiar de residencia por catástrofes naturales o situaciones provocadas por actividades humanas, frente a los 67 mil 400 relacionados con inseguridad o violencia, es decir, el universo de hogares afectados por estas últimas causas fue cerca de cinco veces mayor.

Inundaciones, deslaves, hundimientos, incendios u otras emergencias pueden obligar a una familia a dejar su vivienda, pero los datos muestran que la violencia y la inseguridad tienen una capacidad considerablemente mayor para provocar este tipo de movimientos en territorio mexiquense, una señal particularmente delicada porque, a diferencia de una tormenta o una inundación, detrás de estos desplazamientos existen conductas delictivas y problemas de seguridad pública que requieren prevención, investigación, persecución y protección efectiva de las víctimas.

Una estadística incómoda para la estrategia de seguridad

El dato debe ser leído con cuidado, no demuestra que 207 mil mexiquenses hayan sido expulsados directamente de sus hogares ni permite responsabilizar automáticamente a una organización criminal de todos los movimientos registrados, pero sí confirma que la inseguridad ha tenido fuerza suficiente para modificar el lugar de residencia de integrantes de decenas de miles de familias.

Para una administración que coloca la disminución de delitos entre sus principales resultados, esta nueva medición abre una evaluación adicional, no basta con contar patrullajes, detenciones o porcentajes de reducción, también importa conocer qué ocurre con quienes ya fueron víctimas y hasta dónde el miedo o la violencia modificaron sus vidas, mientras 67 mil 400 hogares registren que alguno de sus integrantes tuvo que irse por inseguridad o violencia, el desafío está lejos de poder medirse únicamente con números favorables de incidencia delictiva.

Los datos oficiales del propio gobierno muestran que su estrategia incluye prevención, inteligencia, coordinación y combate a delitos de alto impacto, por eso el contraste central de la nota es entre esos resultados específicos y el nuevo indicador de desplazamiento, no una afirmación de que todos los delitos hayan aumentado.

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