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Alcaldesa de Tenancingo ignora austeridad con sueldo de 120 mil pesos

* Cobijada por la opacidad, Nancy Nápoles Pacheco se aferra al selecto club de los ediles mejor pagados del Estado de México……

La “austeridad republicana” que tanto pregona la Cuarta Transformación se convirtió en letra muerta en Tenancingo, ya que su presidenta municipal, Nancy Nápoles Pacheco, se embolsa un insultante sueldo mensual de 120 mil 816 pesos, un ingreso alarmante que no solo desafía la línea presidencial, sino que supera el salario del propio Ejecutivo Federal.

Cobijada por la opacidad, la alcaldesa se aferra al selecto club de los ediles mejor pagados del Estado de México, compitiendo en opulencia con los alcaldes de Ixtapan del Oro, Mexicaltzingo, Tlatlaya y Tepotzo tlán.

Esta bofetada a las finanzas públicas expone la brutal disparidad entre el bolsillo de la gobernante y la precariedad de sus gobernados. Mientras los alcaldes de las grandes metrópolis mexiquenses hacen malabaares con presupuestos castigados para atender a millones de ciudadanos, en el golpeado municipio de Tenancingo se privilegia el despilfarro en la cúpula.

La escandalosa nómina de Nápoles Pacheco no resiste ninguna justificación técnica, ni ética, encendiendo la indignación social ante un gobierno local que se enriquece a costa de una comunidad con severas carencias económicas.

Con una población que apenas roza los 104 mil habitantes y un presupuesto anual de solo 480 millones de pesos, el Tenancingo de Nancy Nápoles opera con una de las nóminas más infladas y voraces de toda la entidad. El atraco al erario se reparte en cascada desde la sindicatura, que asegura un ingreso mensual de 104 mil pesos, mientras que cada regidor cobra 86 mil pesos al mes por levantar la mano.

Con estas cifras, el cabildo deja claro que la proporcionalidad entre lo que recauda el municipio y lo que se gastan en sí mismos sepulta cualquier lógica de austeridad en el territorio mexiquense.

La falta de una regulación estricta ha dejado el campo abierto a que los salarios se establezcan sin un criterio de valoración salarial claro, tras la desaparición del comité que fijaba topes según el impacto local. Actualmente, la única restricción legal vigente es que ningún servidor público municipal gane más que la gobernadora estatal, cuyo tope bruto se sitúa en 159 mil 344 pesos; una medida que, aunque limita los excesos máximos, no obliga a una equidad proporcional con las necesidades de cada municipio.

Varias administraciones todavía deben ajustar sus tabuladores para cumplir con la ley, pero el modelo actual sigue permitiendo que ediles de localidades pequeñas compitan en ingresos con figuras de ciudades estratégicas. Mientras se esperan los ajustes convenientes en los próximos meses, la ciudadanía sigue señalando la urgencia de recuperar un esquema que vincule el sueldo con la realidad económica de cada municipio, evitando que el presupuesto público priorice el bienestar de los funcionarios sobre el desarrollo local.

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